Descubre el antiguo ritual de poner hojas de laurel debajo de la almohada para atraer buena suerte y mejorar el descanso.
Colocar una hoja de laurel debajo de la almohada es una costumbre que se remonta a la antigüedad y que en los últimos tiempos volvió a ganar popularidad. Más allá de su uso en la cocina, el laurel ha sido históricamente un símbolo de protección, prosperidad y éxito, por lo que muchas personas lo utilizan como un amuleto energético dentro del hogar.

Este ritual se basa en la creencia de que el laurel ayuda a atraer energías positivas durante el sueño, favoreciendo la calma mental y la claridad interior. Al estar en contacto directo con la almohada, se considera que su energía actúa sobre el descanso y los sueños, ayudando a liberar tensiones acumuladas y a fortalecer las intenciones personales antes de dormir.
El significado espiritual del laurel y su relación con el descanso
Desde tiempos antiguos, el laurel estuvo asociado a la victoria y la sabiduría. En muchas tradiciones, se cree que esta planta tiene la capacidad de alejar las energías negativas y abrir caminos de buena fortuna. Colocarlo bajo la almohada simboliza protección nocturna y renovación espiritual.
Algunas personas acompañan este gesto con una intención concreta: piensan en un deseo, un objetivo o una preocupación que quieren resolver. De esta manera, el ritual se convierte en un momento de conexión personal que ayuda a conciliar el sueño con mayor serenidad y enfoque positivo.
Cómo usar el laurel debajo de la almohada correctamente
Para realizar este ritual de forma sencilla, se recomienda utilizar hojas de laurel secas, ya que conservan mejor su simbolismo. Basta con colocar una o dos hojas dentro de la funda de la almohada antes de dormir.
Es importante reemplazarlas cada cierto tiempo, ya que se considera que el laurel pierde su energía con el paso de los días. Muchas personas eligen cambiarlo semanalmente o cuando la hoja se quiebra, como una forma simbólica de renovación.
Si bien no existen pruebas científicas que respalden sus efectos, este pequeño ritual se mantiene vigente por el valor emocional y espiritual que aporta. Para muchos, se trata de un gesto simple que ayuda a crear una rutina nocturna más consciente y positiva, favoreciendo el descanso y la sensación de bienestar.





