Descubre la razón detrás del color de las mangueras y boquillas en las estaciones de servicio y cómo este código ayuda a los conductores a repostar correctamente.
Los surtidores de combustible en las gasolineras no son de colores al azar. Aunque en muchos países no existe una normativa estricta que obligue a usar un color concreto, la mayoría de las estaciones adopta una paleta común para facilitar la identificación del tipo de combustible. En Europa, por ejemplo, es habitual encontrar el color verde para las gasolinas —con variaciones según el octanaje— y el negro para el diésel.

Esta elección cromática permite que el conductor, incluso antes de leer la información del surtidor, asocie rápidamente el color con el combustible adecuado, reduciendo errores y haciendo el repostaje más intuitivo. Con la incorporación de combustibles alternativos y opciones más sostenibles, algunas estaciones han empezado a introducir nuevos colores para diferenciar claramente estos productos.
¿Por qué es importante esta codificación visual?
El objetivo principal del uso de colores uniformes es evitar confusiones al repostar. Aunque todos los surtidores muestran claramente el tipo de combustible mediante texto y símbolos, el color actúa como una señal visual inmediata, especialmente útil en situaciones de prisa o en estaciones desconocidas.

Este sistema resulta clave para minimizar el riesgo de errores costosos, como introducir el combustible equivocado en el vehículo. Además, con la creciente diversidad de carburantes disponibles, la codificación por colores se convierte en una herramienta esencial para guiar al conductor y mejorar la experiencia en la estación de servicio de forma rápida, clara y segura.



