Oncólogo revela los 5 alimentos que evita por su alto riesgo de cáncer

Oncólogo explica cinco alimentos que él no consume por su posible vínculo con mayor riesgo de cáncer y qué considerar en tu dieta.

La relación entre lo que comemos y nuestro estado de salud ha sido objeto de estudio durante décadas, especialmente en lo que respecta a enfermedades crónicas como el cáncer. Aunque ningún alimento por sí solo causa cáncer de manera directa, ciertos productos dietéticos han sido asociados con un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad cuando se consumen con frecuencia o en exceso. Las advertencias de profesionales de la salud suelen centrarse en patrones de alimentación que, a largo plazo, pueden influir en procesos biológicos relacionados con la inflamación, el metabolismo o el daño celular.

5 alimentos que evita por su alto riesgo de cáncer
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En recientes declaraciones difundidas por el oncólogo Juan Felipe Córdoba, se ha puesto el foco en cinco tipos de alimentos y sustancias que él mismo evita por su posible relación con un mayor riesgo de cáncer. Su enfoque no pretende alarmar, sino fomentar una reflexión informada sobre opciones alimentarias más saludables dentro de un estilo de vida equilibrado.

Alimentos que un oncólogo evita por su posible riesgo de cáncer

Según lo compartido por Juan Felipe Córdoba en redes sociales, estos cinco grupos de alimentos son motivo de precaución por los posibles efectos adversos para la salud si se consumen de manera habitual:

5 alimentos que evita por su alto riesgo de cáncer
5 alimentos que evita por su alto riesgo de cáncer

1. Alimentos ultraprocesados y bollería industrial

Los productos altamente procesados, como galletas industrializadas, snacks empaquetados y dulces listos para consumir, suelen contener altas cantidades de azúcares refinados, grasas poco saludables y aditivos artificiales. Estos componentes pueden contribuir a la obesidad y a la inflamación crónica, factores que estudios epidemiológicos han relacionado con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.

2. Carnes procesadas y embutidos

Los embutidos, salchichas, tocino y otros productos de carne procesada han sido clasificados por organizaciones sanitarias como carcinógenos del Grupo 1, lo que significa que existe evidencia convincente de su relación con cáncer colorrectal cuando se consumen en exceso. El proceso de curado y conservación de estas carnes puede generar compuestos como nitritos que, tras su ingestión, se transforman en sustancias con potencial carcinogénico.

3. Tabaco y vapeadores

Aunque no se trata de alimentos en sentido estricto, Córdoba señala que tanto fumar como el uso de dispositivos de vapeo están claramente asociados con diversos tipos de cáncer, incluidos los pulmonares. La evidencia científica ha establecido durante décadas que el consumo de tabaco es el principal factor de riesgo evitables para numerosos cánceres.

4. Suplementos de soja con alto contenido de isoflavonas

Córdoba hace una distinción entre alimentos tradicionales como el tofu o el edamame y ciertos suplementos concentrados de soja. Según su explicación, estos últimos pueden aportar niveles elevados de compuestos similares a estrógenos vegetales, que podrían influir en el desarrollo de cánceres hormonales como el de mama si se consumen en exceso.

5. Alcohol en grandes cantidades

El consumo excesivo de alcohol se ha vinculado con un mayor riesgo de múltiples tipos de cáncer, incluidos los de cavidad oral, esófago, hígado y otros órganos. La clasificación del alcohol como carcinógeno del Grupo 1 por agencias especializadas sostiene que incluso cantidades moderadas pueden aumentar el riesgo en ciertos contextos.

Comprender cómo los distintos alimentos y sustancias pueden influir en la salud es un paso importante hacia decisiones alimentarias más conscientes. La evidencia científica disponible respalda la idea de que una dieta basada principalmente en alimentos frescos y mínimamente procesados, junto con un estilo de vida saludable, puede contribuir a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas a largo plazo.

Evitar por completo ciertos alimentos no es siempre necesario ni realista; sin embargo, reducir su consumo y optar por alternativas más nutritivas puede ser una estrategia razonable dentro de un enfoque preventivo. En definitiva, cada elección alimentaria ofrece una oportunidad para cuidar mejor de nuestra salud y bienestar general.

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