El agua que queda tras hervir huevos es una fuente inesperada de nutrientes que puede beneficiar a tus plantas de interior y exterior.
Muchas personas tiran sin pensarlo el agua donde cocinaron huevos duros o hervidos, pero ese líquido no es simplemente agua sin valor. Durante la cocción, minerales como calcio, potasio y magnesio se liberan de las cáscaras al agua, enriqueciendo el líquido con nutrientes beneficiosos para las plantas. Este calcio, especialmente, es clave para fortalecer las raíces y mejorar la absorción de nutrientes en el suelo, algo que puede ayudar al desarrollo de las plantas y a su resistencia frente a enfermedades.
Además, el agua rica en minerales puede mejorar la estructura del suelo y equilibrar su pH, facilitando que las plantas absorban de manera más eficiente los nutrientes que necesitan para crecer fuertes y saludables.
Para usar este recurso de forma segura y eficaz es importante seguir algunas recomendaciones simples:
Dejá enfriar completamente el agua antes de usarla, ya que el calor puede dañar las raíces.
Asegurate de que no tenga sal, vinagre u otros condimentos, porque pueden ser perjudiciales para las plantas.
Usala con moderación, aplicándola cada 7 a 15 días para evitar una acumulación excesiva de minerales en la tierra.
Este fertilizante natural es ideal tanto para plantas de interior —como potus, ficus o monstera— como para plantas de exterior, especialmente las que crecen en macetas expuestas al sol.
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