Descubre por qué declarar tus ingresos del alquiler es esencial para evitar sanciones elevadas y aprovechar beneficios fiscales.
Si obtienes ingresos por alquilar una vivienda o un local, estás legalmente obligado a declararlos en tu declaración de la renta. Esta obligación se aplica tanto a propietarios como a quienes obtienen beneficios económicos derivados del alquiler.
No declarar estos ingresos puede parecer una omisión menor, pero la Agencia Tributaria cruza datos de forma constante: contratos registrados, consumos de suministros, información facilitada por el inquilino o incluso anuncios públicos. Gracias a estos controles, los alquileres no declarados suelen detectarse con facilidad.

Además, declarar correctamente permite acceder a beneficios fiscales, como deducciones y reducciones sobre el rendimiento neto obtenido.
Consecuencias y sanciones por no declarar el alquiler
No informar a Hacienda sobre los ingresos procedentes del alquiler puede acarrear consecuencias económicas importantes. Entre las principales se encuentran:
Multas económicas:
Las sanciones varían según la gravedad de la infracción y la cantidad no declarada, y pueden situarse entre el 50 % y el 150 % de la cuota que no se ingresó. Esto incluye desde simples errores hasta casos considerados fraude.
Pérdida de beneficios fiscales:
Además de la multa, el contribuyente pierde el derecho a aplicar reducciones y deducciones que podrían haber reducido notablemente la carga fiscal si la declaración se hubiera presentado correctamente.
Procedimiento sancionador:
Hacienda puede iniciar un procedimiento formal que incluya intereses de demora y recargos por presentar la declaración fuera de plazo. En situaciones más graves, el proceso puede alargarse y generar mayores complicaciones legales.
Es importante saber que regularizar la situación de forma voluntaria antes de una actuación de Hacienda puede ayudar a reducir las sanciones aplicadas.





