Si ya has decidido que vas a invertir en una startup y no en bolsa o en Letras del Tesoro, lo primero que tienes que saber es que el 40% de la empresas invertidas – aquellas empresas que ya han recibido inversión – mueren en menos de dos años, nos advierte Enrique Penichet, fundador de Business Booster y ponente de ‘Sé inversor por un día. Aprende qué busca el inversor’, conferencia incluida dentro del congreso App Trade Centre.
Si con estos datos todavía sigues interesado en apostar por una startup, Penichet nos recuerda que las empresas de reciente creación viven en un entorno de riesgo elevado -el 80% de las nuevas empresas mueren antes de los cinco primeros años de vida -. Además, Penichet nos recuerda que el inversor siempre entrará en la empresa como accionista minoritario, ya que sería un error empezar con una postura dominante.
“El emprendedor tiene que ser el dueño y sentirse como tal. Si entras teniendo ya el 51%, los emprendedores se convierten en empleados, y eso no funciona”, asegura Penichet.
Sin embargo, para aquellos que no hayan desistido y sigan leyendo, hay una buena noticia, y es que las empresas que funcionan, pueden multiplicar tu inversión hasta por 50. Otra mala noticia es que estas compañías que multiplican la inversión por 50 sólo representan el 5% del total.
Haciendo un repaso, el 40% muere antes de los dos años, el 32% sobrevive, pero se convierte en autoempleo – aquí el inversor no ve un duro -, el 18% empieza a conseguir unos retornos de inversión aceptables y el 5% pega el pelotazo.
La cuestión es que para acertar, hay que diversificar, para que las ganancias aportadas por la empresa que ha funcionado, cubra las pérdidas del resto de inversiones fallidas. Por lo tanto, ya sabemos que para sacar dinero de esto de invertir, hay que apostar a diferentes caballos, ya que sólo tienes el 5% de posibilidades de dar con el ganador.
Entonces, ya sabemos que tenemos que tener una amplia cartera de inversiones, y ahora ¿qué criterio sigo para elegir a las empresas? Para Penichet, lo primero que hay que hacer es fijarse en el sector, ya que existen algunos con mayor potencial que otros. Hay que fijarse que el sector tenga una alta escalabilidad, como es el caso de la biotecnlología, la nanotecnología o internet, además de industrias TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación) como la robótica, el hardware etcétera.
El siguiente paso es ver la etapa en la que vas a entrar. Según explica Penichet, habría cuatro fundamentalmente:
El Equipo
Los equipos emprendedores son una parte vital de la ecuación, y a la que hay que prestar mucha atención. Penichet nos ofrece algunas de las características necesarias que todo equipo debería tener para triunfar:
Según Penichet, dentro de los perfile siempre debería de haber un desarrollador informático, alguien de marketing y alguien de business.
El Mercado
Tenemos que ver que el mercado al que se dirige la empresa sea un mercado grande e infrautilizado, un Blue Ocean (océano azul) que se llama en el argot. Sin embargo, Penichet avisa que hay que tener cuidado con esos océanos azules, porque, “si resulta que en ese océano no hay nadie pescando, es que a lo mejor no hay peces.
A veces es mejor descubrir una bahía en la que sólo hay dos barcos, pero éstos están cargados hasta arriba de pescado. También está la opción de llegar a la bahía, que no haya ningún barco, pero sí algunas canoas de indígenas cargadas hasta arriba de peces”
En este sentido, Penichet pone el ejemplo de Groupon, quien descubrió uno de estas “bahías con indígenas”. Los comercios tradicionales (los indígenas) siempre han hecho sus campañas de descuento, pero lo hacían de manera primitiva, a través del buzoneo. Groupon lo que hizo fue unirlos y lanzar las campañas a través de internet (email o web).
La idea
Para Penichet, “la idea es lo de menos, lo más importante es un buen equipo y un buen mercado”. Sin embargo, hay que procurar que la idea sea escalable y viral, además de que aporte una clara ventaja competitiva frente a los demás, como pudiera ser una nueva tecnología.
La salida
“Comprar bien, vender mejor”, es la manera en la que todo inversor desearía cerrar el ciclo, sin embargo, la salida es de los puntos más delicados y confusos del proceso. Para Penichet, dos momentos buenos para salir serían tras una compra o después de que grandes fondos se interesaran por entrar en el accionariado.
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