Transferencias, ingresos en efectivo y operaciones entre familiares están bajo el radar de la Agencia Tributaria. Conocer los límites es clave para evitar sanciones.
La Agencia Tributaria ha intensificado el control sobre determinados movimientos de dinero que, si no se justifican correctamente, pueden acabar en multas importantes. No se trata solo de grandes fortunas: cualquier contribuyente puede verse afectado si no presta atención a cómo mueve su dinero.

Transferencias, ingresos y retiradas de efectivo bajo vigilancia
Uno de los principales focos de atención de Hacienda son las transferencias bancarias y los movimientos de efectivo. Ingresar o retirar grandes cantidades de dinero sin una justificación clara puede levantar sospechas, especialmente si no coinciden con los ingresos declarados.
También se vigilan los ingresos en efectivo frecuentes, incluso aunque sean por importes moderados, ya que pueden interpretarse como actividad económica no declarada. Lo mismo ocurre con los préstamos entre particulares: si no están debidamente documentados, Hacienda puede considerarlos donaciones encubiertas y exigir impuestos adicionales.
Operaciones entre familiares y pagos digitales
Las operaciones de dinero entre familiares o amigos son otro punto sensible. Regalos, ayudas económicas o pagos recurrentes deben estar correctamente declarados según su naturaleza, ya que de lo contrario pueden generar problemas fiscales.
Además, la Agencia Tributaria presta cada vez más atención a los pagos digitales y plataformas online, donde es más fácil rastrear movimientos. Usar aplicaciones de pago no exime de declarar ingresos, especialmente si se repiten en el tiempo o tienen un origen profesional.
En un contexto de mayor control, la recomendación es clara: guardar justificantes, documentar préstamos y declarar cualquier movimiento relevante. Anticiparse y hacer las cosas bien puede evitar sanciones y dolores de cabeza con Hacienda.





