Estas son las frutas que no conviene comer de noche y el motivo por el que deberías evitarlas

Aunque las frutas son saludables, no todas son buenas opciones para la cena. Algunas pueden afectar el descanso, la digestión y los niveles de azúcar en sangre si se consumen antes de dormir.

Comer liviano por la noche es clave para dormir mejor y evitar molestias digestivas. Sin embargo, muchas personas creen que cualquier fruta es una opción saludable a cualquier hora del día. La realidad es que ciertas frutas pueden resultar contraproducentes cuando se consumen de noche, especialmente antes de ir a la cama.

Estas son las frutas que no conviene comer de noche y el motivo por el que deberías evitarlas
Comer de noche – Infocif.es

Las frutas que es mejor evitar en la cena

Entre las frutas que no se recomiendan por la noche se encuentran aquellas con alto contenido de azúcar, fibra o acidez, ya que pueden generar digestiones pesadas o alterar el descanso.

Las principales son:

  • Naranjas, mandarinas y pomelos: su acidez puede provocar reflujo y acidez estomacal.

  • Ananá (piña): estimula la producción de ácidos gástricos y puede generar ardor nocturno.

  • Sandía y melón: contienen mucha agua y azúcar, lo que puede causar hinchazón y despertares nocturnos.

  • Banana: aunque es nutritiva, tiene alto contenido de carbohidratos que elevan el azúcar en sangre.

  • Uvas: ricas en azúcar y difíciles de digerir durante la noche.

Por qué estas frutas afectan el descanso

Durante la noche, el metabolismo se vuelve más lento y el cuerpo se prepara para descansar. Consumir frutas con azúcares simples o mucha fibra puede provocar picos de glucosa, fermentación intestinal y sensación de pesadez.

Además, algunas frutas estimulan la actividad digestiva cuando el organismo debería estar en reposo, lo que impacta negativamente en la calidad del sueño. Esto puede traducirse en insomnio, despertares frecuentes o mal descanso.

Si se desea consumir fruta por la noche, lo ideal es optar por porciones pequeñas y elegir opciones más suaves, como manzana cocida o pera, siempre con moderación.

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