Muchas personas usan el suavizante en el momento equivocado y arruinan el resultado final. Descubre cuándo y cómo añadirlo correctamente para que tu ropa quede suave y con un aroma duradero.
Mantener la ropa limpia no siempre garantiza que huela bien durante días. Uno de los errores más comunes al poner la lavadora tiene que ver con el uso del suavizante, un producto clave para lograr prendas más suaves y con un perfume intenso. Sin embargo, usarlo en el momento incorrecto puede hacer que pierda eficacia.

A continuación, te explicamos cuándo poner el suavizante en la lavadora y cómo aprovecharlo al máximo.
¿Cuándo se pone el suavizante en la lavadora?
El suavizante no debe añadirse junto con el detergente al inicio del lavado. Su función es actuar en la fase final del ciclo, durante el aclarado, cuando la ropa ya está limpia y libre de suciedad.
Las lavadoras modernas cuentan con un compartimento específico para el suavizante, normalmente identificado con un símbolo de flor. Al colocarlo ahí, la máquina lo liberará automáticamente en el momento adecuado.
Si se añade demasiado pronto, el producto se mezclará con el detergente y se eliminará antes de cumplir su función. El resultado será una ropa limpia, pero sin ese aroma agradable y duradero que se busca.
En el caso de lavadoras sin compartimento específico, el suavizante debe añadirse manualmente justo antes del último enjuague.
Errores que impiden que la ropa huela bien
Además del momento en que se añade el suavizante, existen otros factores que influyen en el resultado final:
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Usar demasiado producto: más cantidad no significa mejor olor. El exceso puede dejar residuos en las fibras.
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Sobrecargar la lavadora: cuando el tambor está demasiado lleno, el suavizante no se distribuye correctamente.
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No limpiar la lavadora: los restos acumulados en el interior pueden afectar tanto al aroma como a la higiene de la ropa.
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Tender la ropa demasiado tarde: dejar la colada húmeda dentro del tambor durante horas puede generar malos olores.
Para potenciar el perfume, también es recomendable elegir un programa adecuado al tipo de tejido y respetar las dosis indicadas por el fabricante.
En definitiva, el secreto para que la ropa huela bien está en un detalle simple pero fundamental: añadir el suavizante en el momento correcto, durante el aclarado final. Con este pequeño gesto, tus prendas quedarán suaves, frescas y con un aroma que durará mucho más tiempo.





