Un método simple, económico y efectivo para mantener la sal siempre seca y lista para usar, incluso en los días más húmedos.
La sal es uno de los ingredientes imprescindibles en cualquier cocina, pero tiene un enemigo silencioso: la humedad. Cuando absorbe agua del ambiente, se apelmaza y deja de fluir correctamente, convirtiéndose en un problema cotidiano. Por suerte, existe un truco casero sencillo y muy eficaz que ayuda a mantenerla seca durante más tiempo.

El método infalible para mantener la sal seca
La solución está mucho más cerca de lo que imaginamos. Basta con colocar unos granos de arroz crudo dentro del salero. El arroz actúa como un absorbente natural de la humedad, evitando que la sal se compacte y forme grumos.
Este método funciona porque el arroz tiene la capacidad de captar el exceso de agua del ambiente. De esta manera, la sal se mantiene suelta y fluida, facilitando su uso diario sin necesidad de golpear el salero o deshacer los bloques endurecidos.

Además de ser práctico, es un truco económico, natural y seguro, ya que no altera el sabor ni la calidad del producto.
Por qué la sal se humedece y cómo prevenirlo
La sal es higroscópica, lo que significa que absorbe fácilmente la humedad del aire. En cocinas con poca ventilación o en días lluviosos, este efecto se intensifica y provoca que el contenido del salero se compacte rápidamente.
Para prevenirlo, además del truco del arroz, se recomienda:
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Guardar la sal en un recipiente hermético.
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Evitar colocar el salero cerca de fuentes de vapor como la hornalla o la pava.
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Mantener la cocina bien ventilada.
Con estos simples consejos, es posible olvidarse de la sal apelmazada y disfrutar de un condimento siempre listo para realzar cualquier receta.





