Conservar correctamente los alimentos no solo prolonga su frescura, también evita que pierdan sabor y propiedades. Este es el fallo más común que muchos siguen cometiendo en casa.
Guardar frutas y verduras parece una tarea sencilla, pero la realidad es que colocarlas en el lugar equivocado puede acelerar su deterioro y hacer que pierdan textura, aroma y valor nutricional. La duda eterna —¿nevera o frutero?— tiene una respuesta más compleja de lo que imaginamos.

La temperatura, la humedad y hasta la cercanía entre determinados alimentos influyen directamente en su conservación. Entender estas claves puede marcar la diferencia entre productos frescos durante días o alimentos que acaban en la basura antes de tiempo.
El frío no siempre es tu aliado
Uno de los errores más habituales es pensar que la nevera es el mejor lugar para todo. Sin embargo, no todas las frutas y verduras reaccionan bien a las bajas temperaturas.
Alimentos como el tomate, el plátano, el aguacate o ciertas frutas tropicales pueden perder sabor y alterar su textura cuando se almacenan en frío demasiado pronto. En muchos casos, el frío interrumpe su proceso natural de maduración y afecta negativamente a su calidad.
Por el contrario, verduras de hoja verde, brócoli, zanahorias o frutas como las fresas sí necesitan refrigeración para mantenerse frescas durante más tiempo. La clave está en diferenciar cuáles requieren frío inmediato y cuáles deben mantenerse a temperatura ambiente hasta que alcancen su punto óptimo.
El gas que acelera la maduración y casi nadie tiene en cuenta
Otro factor determinante es el etileno, un gas natural que desprenden algunas frutas durante la maduración. Manzanas, plátanos y peras liberan etileno, lo que puede acelerar el deterioro de otros alimentos si se almacenan juntos.
Separar correctamente frutas y verduras sensibles a este gas ayuda a prolongar su vida útil. Por ejemplo, las verduras de hoja o alimentos como el pepino pueden estropearse antes si se colocan junto a frutas que emiten etileno.
Además, es importante evitar lavar frutas y verduras antes de guardarlas si no se van a consumir de inmediato, ya que la humedad favorece la aparición de moho y acelera el deterioro.
Pequeños cambios en la forma de organizar la nevera y el frutero pueden tener un gran impacto. Saber qué va dentro y qué va fuera no es un detalle menor, sino una decisión que influye en el sabor, la calidad y el ahorro en la cesta de la compra.





