Descubre cómo aprovechar el calor residual y las propiedades del limón para ahorrar energía y mantener tu horno limpio y eficiente en casa.
Muchas personas utilizan el horno a diario sin plantearse cuánto consume realmente ni cómo optimizar su uso. Sin embargo, este electrodoméstico genera una gran cantidad de calor que suele desperdiciarse una vez finalizada la cocción. Aprovechar el calor residual es una forma inteligente de reducir el consumo eléctrico sin cambiar hábitos de forma radical.

Cuando apagas el horno, el calor permanece en su interior durante varios minutos. Colocar dentro un recipiente resistente al calor con agua caliente y medio limón cortado permite reutilizar esa energía acumulada. El vapor que se genera ayuda a mantener la temperatura interna durante más tiempo y, al mismo tiempo, contribuye a que el horno funcione de manera más eficiente en los siguientes usos. Esta pequeña acción puede influir en una reducción del gasto energético de hasta un 15% a largo plazo.
Limpieza natural y mayor eficiencia con un solo ingrediente
Además del ahorro energético, este método ofrece un beneficio extra muy valorado en el hogar: la limpieza natural. El limón contiene ácido cítrico, un componente que ayuda a ablandar la grasa y los restos de comida adheridos a las paredes del horno. Gracias al vapor generado por el calor residual, la suciedad se desprende con mayor facilidad, evitando el uso de productos químicos agresivos.

Un horno limpio no solo es más higiénico, sino que también distribuye mejor el calor, lo que reduce los tiempos de cocción y el consumo eléctrico en cada uso. Además, el aroma cítrico del limón deja una sensación de frescor en la cocina durante horas, eliminando olores persistentes de forma completamente natural.
Adoptar este sencillo truco significa ahorrar energía, mejorar la eficiencia del horno y mantener la cocina limpia con un solo gesto. Una solución práctica, económica y sostenible que cualquiera puede aplicar en casa.

