No basta con haber trabajado 20 años: en 2026 la pensión depende de varios factores clave.
Con la mirada puesta en la seguridad económica a largo plazo, muchas personas en España se preguntan qué importe podrían recibir de pensión si han pasado dos décadas cotizando al sistema de la Seguridad Social. Entender cómo se calcula la pensión de jubilación y qué factores inciden en su cuantía es esencial para planificar el futuro con mayor claridad y armonía financiera.
En 2026, las reglas que determinan cuánto queda de pensión contributiva para una persona que ha trabajado y cotizado 20 años se articulan en torno a varios elementos clave: requisitos mínimos de cotización, cálculo de la base reguladora y aplicación de porcentajes según el tiempo cotizado.
Para tener derecho a una pensión contributiva, la Ley de la Seguridad Social exige un mínimo de 15 años cotizados, de los cuales al menos dos deben estar dentro de los últimos quince años previos al momento de la jubilación. Esto significa que quien haya cotizado 20 años cumple los requisitos básicos y puede proceder al cálculo de su pensión.
El cálculo parte de la llamada base reguladora, que se obtiene promediando las bases de cotización de los últimos años de vida laboral. En 2026, este método considera un sistema dual que permite elegir entre dos fórmulas de cálculo, dando opción a quienes tienen periodos con cotizaciones más altas a obtener una base más favorable.
Una vez establecida la base reguladora, se aplica un porcentaje ligado a los años cotizados para determinar la cuantía de la pensión. Según las tablas vigentes para 2026, el porcentaje de la base reguladora para alguien con 20 años de cotización se sitúa aproximadamente en torno al 62,5 % de dicha base.
Este porcentaje refleja que, aunque 20 años de cotización superan ampliamente el mínimo exigido para recibir una pensión contributiva, aún no alcanzan el tramo en el que comienza un aumento más significativo hacia la cuantía máxima. A medida que se acumulan más años cotizados, el porcentaje aplicado a la base reguladora crece hasta alcanzar el 100 % con un mínimo de 36 años y seis meses cotizados.
Además del número de años cotizados, la base reguladora —que depende del historial salarial del trabajador— es determinante: cuanto mayor haya sido el salario medio en los últimos años, mayor será la pensión resultante. En consecuencia, dos personas con 20 años cotizados podrían recibir importes muy distintos si sus bases salariales medias difieren significativamente.
Es importante señalar que cada caso personal puede verse influido por otros factores: la edad de jubilación elegida (anticipada o ordinaria), posibles penalizaciones por jubilación anticipada, así como ajustes o actualizaciones normativas posteriores. La legislación española también incorpora herramientas oficiales, como simuladores de pensión, que permiten obtener estimaciones más ajustadas a la situación individual.
Para quienes desean proyectar su jubilación y tomar decisiones sobre su futuro laboral o financiero, comprender estos elementos y consultar con expertos o con la propia Seguridad Social puede aportar mayor certidumbre y tranquilidad al planificar esta etapa de la vida.
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