Mantener la freidora de aire limpia es fundamental para evitar malos olores, garantizar un mejor sabor de los alimentos y alargar la vida útil del electrodoméstico: consejos sencillos y prácticos para cuidarla correctamente en casa.
La freidora de aire se ha convertido en uno de los electrodomésticos más populares de la cocina moderna gracias a su capacidad para cocinar de forma más saludable y rápida. Sin embargo, aunque utiliza menos aceite que una freidora tradicional, la grasa y los restos de alimentos se acumulan con cada uso. Esta suciedad no solo puede afectar el sabor de las comidas, sino también el funcionamiento del aparato y su durabilidad. Una limpieza regular ayuda a evitar malos olores, humo durante la cocción y posibles problemas de higiene.

Pasos clave para limpiar tu freidora de aire
1. Preparación y limpieza básica
Antes de comenzar, es fundamental desconectar la freidora de aire y dejarla enfriar por completo. Una vez fría:
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Retira las piezas extraíbles, como la cesta y la bandeja. En muchos modelos pueden lavarse en el lavavajillas, aunque siempre es recomendable comprobar las indicaciones del fabricante.
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Limpia estas partes con agua tibia, jabón neutro y una esponja suave. Evita estropajos metálicos o productos abrasivos que puedan dañar el revestimiento antiadherente.
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Si la grasa está muy adherida, puedes utilizar una mezcla de agua caliente con bicarbonato o vinagre para facilitar su eliminación sin dañar el material.
2. Limpieza del exterior y consejos útiles
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El exterior de la freidora debe limpiarse con un paño húmedo y un detergente suave para retirar salpicaduras o restos de grasa.
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Asegúrate de secar completamente todas las piezas antes de volver a montar el aparato, ya que la humedad puede generar malos olores o bacterias.
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Para reducir la suciedad en cada uso, un truco práctico es colocar papel absorbente o una lámina de aluminio en la base de la cesta, lo que ayuda a recoger la grasa y las migas.

Mantener limpia tu freidora de aire no solo mejora el sabor de tus recetas, sino que también alarga la vida útil del electrodoméstico y garantiza un uso más seguro y eficiente.





