Ventajas y desventajas del comercio electrónico

Los avances tecnológicos y, especialmente, Internet, han llevado consigo nuevas oportunidades de negocio. 

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De la misma forma, ha permitido el desarrollo de actividades existentes hasta unos límites que hace unos años nadie sospechaba. Uno de estos avances es el comercio electrónico o e-commerce. A través de Internet, se ha creado un nuevo canal a través del cual la empresa puede vender y hacer conocer sus productos y los clientes tienen la posibilidad de comprarlos o adquirirlos sin necesidad de trasladarse a una tienda o espacio físico donde se encuentre el producto. Por lo tanto, respecto el comercio más tradicional, el e-commerce ofrece una serie de ventajas que toda compañía debe de aprovechar.

¿Cuáles son las ventajas del comercio electrónico?

Respecto el comercio tradicional, el comercio electrónico ofrece las siguientes ventajas:
 

  • Incremento del público objetivo: hasta el momento, una empresa solamente podía vender dentro de unos límites geográficos muy concretos marcados por su ubicación. Por lo tanto, si un cliente quería comprar un producto de ella, debía desplazarse especialmente hacia aquel lugar. En algunos casos, al tener más cerca otra, este desplazamiento no tenía lugar o, sencillamente, al no pasar por delante, desconocía su existencia. Ahora, la compañía puede llegar a una gran cantidad de público a la vez y enviar el producto a casa del consumidor que lo ha visto a través de su ordenador, tableta o móvil.
     
  • Permite aumentar el número de clientes físicos en tienda: hay gente que utiliza Internet especialmente para informarse, pero que prefiere tocar físicamente el producto y verlo antes de realizar la compra. Por lo tanto, en caso que el producto interese después de la primera vista, se trasladará hasta la tienda con una clara intención de comprarlo. Si no hubiera interés, tampoco utilizaría parte de su tiempo en ir hacia allí.
     
  • Menor coste de inicio: hay empresas que se dedican de forma exclusiva en vender sus productos u ofrecer sus servicios por Internet, sin necesidad de tener una sede física. En este caso, hay un gran ahorro en costes en materia de alquiler, acondicionamiento del local, suministros… Aun así, hay que tener en cuenta que también habrá que afrontar un coste para hacer una página web atractiva, conseguir que un buen posicionamiento en los buscadores e incorporarle herramientas para permitir una compra segura a través de ella. Al final, estos costes también acaban siendo importantes.
     
  • Posibilidad de condensar toda la información del producto en un espacio: cuando un cliente va a una tienda, la persona que lo atienda acostumbra a desgranar toda la información requerida. Ahora bien, puede que el potencial comprador en un determinado momento pierda la atención, que no acabe de entender algunos puntos de los marcados o que no sienta feeling con quien le está atendiendo. En todos estos casos, la compra corre peligro porque el cliente percibe menos atributos de los que realmente tiene el producto. En cambio, en el caso de Internet, se pueden escribir y remarcar todos aquellos puntos que se consideran clave y el comprador los puede leer, ver y releer tantas veces como considere necesario. De esta forma, no se le escapa ninguna información.
     
  • Facilita mayores compras: desde el punto de vista del comprador, gana mucho tiempo al realizar las compras porque no necesita trasladarse ni perder tiempo en transporte. Desde su casa, puede adquirir lo que considera necesario. Esta facilidad en la compra y el hecho de poder encontrarse en un entorno amable, sin ruidos ni molestias, impulsa la compra por la propia comodidad de la transacción.
     
  • Facilita la posibilidad de impulsar promociones: resulta muy visual tener en la misma pantalla descuentos, ofertas y otro tipo de promociones. Gracias a este impacto, es más fácil conseguir la primera venta y que el cliente pruebe por primera vez el producto.

¿Cuáles son las desventajas del comercio electrónico?

Ahora bien, como en toda elección, el comercio electrónico también presenta una serie de desventajas respecto el comercio tradicional que también deben ser tenidas en cuenta:
 

  • Coste de los gastos de envío: la empresa debe de hacer frente a los gastos de envío, que en según qué productos pueden llegar a ser importantes. Otra opción es cargar estos gastos al cliente, pero entonces hay peligro que, consecuencia de ello, ni que sea por un simple efecto psicológico, decida no realizar la compra. Si escogemos una opción pensando que es una magnífica compra, si después nos suben el precio marcado, existe el riesgo que esta decepción provoque la cancelación de la operación, porque se pierde esta sensación de oportunidad. Otra opción es no cargar al cliente los gastos de envío y cargarlos directamente al precio del producto, pero entonces este valor puede acabar por encima del que se encuentra yendo físicamente a la tienda.
     
  • Coste de crear toda la infraestructura: para crear toda la página web y que sea atractiva hay que contratar a profesionales especializados en ello, que cobrarán por el trabajo hecho. Además, la estrategia de posicionamiento SEO y SEM también precisa de una inversión constante que debe desarrollarse durante todo el periodo de tiempo que dure el negocio.
     
  • Requerimientos en materia de seguridad: especialmente para realizar la compra mediante el sitio web, se precisan una serie de elementos en términos de seguridad y confidencialidad que se deben seguir.
     
  • Es más complicado conseguir fidelizar al cliente: la persona que compra por Internet puede, al momento, estar mirando ofertas de muchas otras compañías de la competencia. Por lo tanto, de igual forma que ha tomado la decisión de comprarnos a nosotros, puede cambiar enseguida si ve otra oferta que le atraiga más. Se trata de un perfil dinámico de baja fidelidad que cambia con facilidad de empresa.
     
  • Desconfianza de algunas personas en comprar un producto sin haberlo visto físicamente antes: aún hay un número importante de personas que necesitan tocar y sentir el producto antes de comprarlo y que la compra electrónica les queda muy lejos de su imaginario. Se trata de personas de edad avanzada y hasta adulta, que prefieren una compra más tradicional.

 

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