Veinte hábitos personales que os serán de ayuda a la hora de montar una empresa

Hay determinados hábitos de nuestro día a día que llevados al mundo empresarial pueden llegar a ser de mucha ayuda, pues a fin de cuentas el ámbito de la empresa no es más que un conjunto de virtudes humanas que mejor o peor llevadas pueden haceros progresar y destacar.

Hábitos del día a día en el mundo de la empresaVeinte hábitos personales que os serán de ayuda a la hora de montar una empresa
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Y a decir verdad, ese rasgo diferenciador, puede venir de fuentes muy diversas, así que vamos a echar un vistazo a los principales hábitos que os harán sobresalir en el momento en que decidáis montar una empresa o dirigir un equipo.

  1. Ilusión

    Ésta es una virtud que no todo el mundo puede decir que tiene, pues en el mundo de la empresa hay demasiadas personas que ya sólo funcionan a base de inercia o interés. Si la ilusión es innata a vosotros y apreciáis cada momento con una sonrisa y con la energía que se merece tendréis más oportunidades. Tened en cuenta que un arcoiris resaltará más que una tormenta.

  2. Paciencia

    En el mundo empresarial pocos son los casos en los que tras montar el negocio en cuestión suene la campana y comiencen a llover billetes de clientes entusiasmados con compraros todo el stock. Puede darse, pero no es lo más frecuente, y quienes hayáis emprendido negocios me entenderéis. Es imprescindible que tengáis paciencia y no os desesperéis al mínimo problema, o si veis que no todo es tan ágil y bonito como en un inicio habíais pensado. Por cierto, para ésto viene muy bien hacer un plan de negocio sólido y un estudio de mercado serio.

  3. Funcionar con metas

    En el día a día podemos plantearnos metas que si las llegamos a cumplir sentiremos una gran satisfacción: dejar de fumar, adelgazar esos 15 kilos que ”nadie sabe cómo han llegado ahí”, sacarse el carnet de moto, aprobar el curso, etc. ¿Estáis acostumbrados a vivir de esta manera? Entonces en el mundo de la empresa os sentiréis como peces en el agua, pues a pesar de lo que muchos puedan pensar, la gestión de una compañía depende en gran medida de cumplir las metas en los plazo establecidos. ¿Seréis capaces?

  4. Sinceridad

    En alguna ocasión tuve la oportunidad de cruzarme con un empresario que me llamó “bobo” por explicar a mis clientes cuáles eran los aspectos negativos del producto que les estaba vendiendo. Y es que siempre he considerado que a la hora de vender hay que ser transparente y ofrecer al cliente toda la información, explicarle qué se puede hacer y qué no se puede hacer con el producto o servicio, qué incluye y qué no, etc. Nunca me ha gustado que tras venderles algo me vinieran después recriminándome mi silencio. ¿Sabéis que pasó al final? Que el otro empresario tuvo que echar la persiana al ver que ya no le compraba más gente; y curiosamente conmigo repetían los clientes, e incluso me hice amigo de más de uno. ¿Conclusión? Que a corto plazo puede que la sinceridad os reste ventas, pero creedme, a la larga os hará resaltar en el mercado y todo el mundo querrá trabajar con vosotros.

  5. Ambición

    En el mundo de la empresa hay que tener bien claro que siempre podrá haber quién lo haga mejor que vosotros, y de ahí que tengáis que estar prevenidos y preparados para comeros el mercado y progresar. Eso sí, no se trata de ser un “tiburón” e ir aplastando a todos los demás con tal de avanzar y conseguir contratos o ventas, se trata de comerse una cuota mayor de mercado utilizando técnicas justas. Si os quedáis satisfechos con lo que ya tenéis y no lucháis os echarán el mercado, y si sois muy agresivos asustaréis a los clientes.

  6. Respeto

    Un cliente es un cliente, y merece la misma consideración uno al que le hayáis vendido 50 euros que a uno al que le hayáis facturado 5000. Ambos han confiado en vosotros y ambos merecen respeto. De igual manera debéis tratar a los empleados, independientemente de su condición o de la empatía que podáis tener con ellos; son personas. Ésto lo digo porque no sería la primera vez que visitando a un cliente me encuentro con que se ponga a gritar al empleado de turno que había metido la pata, o incluso en una ocasión llegué a presenciar un desagradable momento en el que un jefe que antaño tuve decidió dejar de atender a un comprador porque poco después había entrado uno al que le solía vender más. Os podréis imaginar mi cara...

  7. Liderazgo

    ¿Sois de los que cuando vais a la pescadería os ponéis a organizar la cola de los clientes?¿La gente confía en vosotros cuando planteáis una idea?¿No perdéis los nervios ante situaciones críticas? Entonces tendréis un buen futuro en el mundo de la empresa, pues a la hora de emprender se torna necesario que sepáis manejar equipos de trabajo, que podáis transmitirles las ansias de progresar a vuestras órdenes y que sepáis resolver los problemas que irán saliendo en cada momento.

  8. Adaptabilidad

    El mundo de la empresa es muy cambiante, y especialmente en lo referido a las startups, pues lo que hace seis meses tenía plena vigencia puede que a día de hoy haya quedado desfasado o haya que tomar una vía nueva. ¿Sois capaces de adaptaros a las circunstancias y reaccionar rápido?

  9. Constancia

    El emprendimiento puede ser una forma de ver la vida un tanto masoquista, pues en no pocas ocasiones pasaréis por mil y un problemas e incluso miserias. Eso sí, sabéis que al final del túnel podréis salir del pozo si seguís aguantando y luchando como jabatos. ¿Tenéis esa resistencia? Pues entonces el éxito estará mucho más cerca de la palma de vuestra mano.

    Por cierto, quien en estos momentos esté cruzando el morro que sepa que montar una empresa no es cuestión de sentarse en una silla y ordenar felizmente a la gente que haga ésto o lo otro mientras ve que los resultados llegan por si solos. Hay que pelear, y normalmente caerse al suelo muchas veces antes de ganar el asalto.

  10. Masoquismo

    No insinúo que para ser unos buenos emprendedores os tengan que gustar los látigos de cuero, para nada, sino que trato de dar a entender que debéis estar dispuestos a sufrir muchos golpes en el día a día para poder sobrevivir. ¿Estáis preparados? Pues amarrad las correas (¡!).

  11. Esperanza

    Esperemos que no se llegue a dar, pero si os veis en la cuerda floja y ya no sabéis qué hacer para sobrevivir (se entiende que en los negocios...) debéis pararos un momento, consultar con quienes os puedan echar una mano, y siempre tener esperanza, pues por muy dura que sea la situación siempre hay una salida. Creed en vosotros mismos.

  12. Autoestima

    En el momento en el que entréis en el mundo de la empresa os cruzaréis con muchos directivos, empresarios y altos cargos, al igual que personas con poder y/o mucho dinero que podrían llegar a intimidaros. Aquí es donde vais a tener que demostrar que no sois unos cualquiera a quienes puedan controlar como simples marionetas; debéis tener bien claro que podéis estar a su altura y hablarles de tú a tú. Y si veis que os piden cosas inadmisibles a raíz de que seáis novatos o cualquier otra circunstancia dad por terminadas las negociaciones. Primero estáis vosotros; y nunca, repito, nunca, debéis agachar la cabeza.

  13. Valentía

    En el día a día hay que echar cara a la vida y lanzarse, pues de otra manera nunca sabréis qué podría haber pasado. En un emprendimiento pasará algo similar, ya que tendréis que tomar vías y asumir riesgos que podrían dejaros debilitados; pero que sin ellos no conseguiríais avanzar. Primero deben ser estudiados, y una vez aclarados debéis tomar la decisión de lanzaros a por ellos. ¿Os atrevéis? Tenéis madera de emprendedor. Eso sí, hacedlo siempre tras haber estudiado las posibilidades de éxito, no vayáis a ser irresponsables.

  14. Cabezonería

    ¿Quién mejor que vosotros sabe hasta donde sois capaces de llegar? Tened muy en cuenta qué es lo que dice el resto de la gente, pero si consideráis que por una u otra razón no os acaban de entender o no estáis conformes seguid luchando por vuestros sueños y metas. En la vida siempre tendréis que seguir vuestra intuición, y en el mundo de los negocios no iba a ser menos. Eso sí, hacedlo siempre y cuando tengáis la certeza de que estáis con la razón; es decir, con los datos en la mano.

  15. Ensoñación

    Queridos amigos, nunca dejéis de soñar; ni en el día a día ni al frente de una empresa. ¿Y sabéis por qué? Porque si tenéis sueños tendréis ilusiones; y si bien éstos pueden llegar a ser incluso irreales, no siempre son imposibles de cumplir, por muy disparatados que en un inicio puedan parecer. Hay muchos casos de emprendedores que un día soñaron y más adelante consiguieron lo que se propusieron. Soñar os ayudará a avanzar y a vivir, no lo olvidéis.

  16. Ser precavidos

    Muchas veces se os presentarán delante de las narices planes que aparentemente pueden ser increíblemente buenos, pero que por una u otra razón no os sentís cómodos o no acabáis de verlos bien. En estos casos, como os comentaba más arriba, no toméis decisiones sin pensar en lo que estáis haciendo. Dejad madurar la idea y el tiempo os dirá si vais por la buena senda o por el contrario debéis subiros al nuevo tren que se os ha presentado. ¿No hay tiempo? No cojáis el tren, ya pasará otro.

  17. Saber escuchar

    Las personas que tenéis alrededor siempre os podrán dar buenos consejos, especialmente si han pasado por vuestra misma situación, son expertos en alguna materia o han vivido más que vosotros. Sabed prestar atención y tomad aquellos consejos que consideréis que os servirán; os irá mejor.

  18. Responsabilidad

    Emprendiendo tendréis que estar al cargo del flujo de dinero de la empresa, e igualmente de los pagos a empleados y proveedores. Y como no podía ser de otra manera tendréis que responder ante vuestros clientes por posibles problemas que pueda haber con vuestro servicio o producto. Es decir, debéis ser responsables y asumir vuestras tareas.

  19. Fijar prioridades

    Muchas veces os encontraréis con la necesidad de tomar una decisión que implicará que estéis afectando a un proyecto ya existente, a uno futuro, a un grupo de trabajo y demás. Tenéis que ser conscientes de qué es realmente lo más provechoso para el destino de vuestra empresa y para vosotros, por lo que tendréis que saber marcar bien cuáles son las prioridades y actuar en consecuencia.

  20. Formarse constantemente

    El mundo da muchas vueltas y constantemente están apareciendo nuevos productos y servicios que os podrían ayudar en el día a día o a la hora de emprender o gestionar una empresa. Por ello es importante que estéis dispuestos instruiros en aquellas materias que os puedan ser de ayuda. Recordad que una mejor formación os facilitará un mejor campo de visión en los negocios. Y que conste que con ello no me refiero a que debáis ir a la universidad, sino simplemente a que no tengáis la mente cerrada a aprender nuevas cosas.

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