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Este casco permite localizar a los mineros a través de GPS y GPRS y, ya dentro del subsuelo, a través de ondas de radio debido a la falta de cobertura de los sistemas de comunicaciones. Además, detectar las emisiones nocivas dentro de las minas, que pueden acabar con la vida de los trabajadores. Según destaca Darío García, este casco no sólo detecta las emisiones de monóxido de carbono, sino también gases como el hidrógeno, el butano, el etanol, el metano y el isobutano.

Una característica adicional de la invención del ingeniero español es que permite medir el movimiento e inclinación del minero para detectar posibles caídas, además de incluir sensores de impacto con memoria para transmitir a la superficie posibles accidentes dentro de la explotación minera.