Isaac Castro, uno de los 10 jóvenes españoles más innovadores del 2013, según el MIT

“Un emprendedor no debe abandonar nunca si cree que su idea es buena”

Muchos emprendedores dejan de luchar por sus ideas cuando reciben algún juicio negativo de su proyecto, pero no hay que abandonar por ese motivo y continuar adelante, ya que “antes o después” algún experto va a considerar que “tu idea de negocio es interesante y puede comercializarse”, asegura Isaac Castro García, emprendedor reconocido por el MIT como uno de los 10 jóvenes españoles más innovadores del 2013.

Isaac Castro, uno de los 10 jóvenes españoles más innovadores del 2013, según el MITIsacc Castro en Emtech Valencia 2013
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Isaac Castro es un joven de 29 años que recibió en EmTech España 2013 el galardón que cada año otorga la revista Technology Review del MIT a los ´Innovadores menores de 35’, reconociéndole como uno de los 10 jóvenes españoles más innovadores del año.

Consejos para emprendedores

Miles de ideas surgen en la mente de los emprendedores, pero no todas ellas pueden convertirse en proyectos reales y “no porque ellos no lo deseen, sino porque todas las ideas no son aptas para convertirse en un proyecto”, indica Isaac Castro.

El innovador no para de cuestionarse muchas cosas durante todo el día y debe pensar en buscar mejorar las cosas que ya existen o proponer soluciones a necesidades no cubiertas, siempre haciendo uso de la creatividad y aprovechando los momentos en que “uno se encuentra tranquilo y relajado”.

Isaac considera que es durante el tiempo libre “cuando surgen las mejores ideas”. En este sentido opina que no siempre es preciso mejorar algo. A veces aparecen en tu mente cuestiones que nadie ha desarrollado.

Las ideas que triunfan, normalmente, son disruptivas, es decir, rompen los moldes habituales. Por eso destacan y al “diferenciarse de las demás, tienen éxito”. Antes de comenzar a mover su idea, el emprendedor debe pararse a pensar “si va a ser capaz de convertirla en un producto real”. Si llega a esa conclusión, debe comenzar a actuar, echándole horas y horas de trabajo e intentar participar personalmente en foros del sector al que corresponde su proyecto para obtener opiniones distintas sobre el mismo.

En este sentido insiste en que no hay que “tirar la toalla” porque un experto o personalidad reconocida diga que tu idea no es interesante. “Ese día tu moral estará por los suelos” pero al día siguiente otro especialista muestra interés y “te comunica que tu idea es factible”. En ese momento, comenta Isaac Castro, recibes “un balón de oxígeno que te ayuda a continuar”.

Cómo convencer al inversor

Uno de los pasos que debe tener en cuenta un emprendedor y que es muy importante para que su idea “salga a adelante” es encontrar y convencer a un inversor que “se ilusione con el proyecto y te ayude a que se convierta en una realidad”.

Para ello hay que intentar que el posible financiador crea en la idea “igual o tanto como su impulsor”, es decir, que forme parte del mismo. Además, el modelo debe poder generar beneficios. A ello ayuda que haya sido reconocido por alguna institución, como el MIT, o ganado algún importante importante.

 

 

Asimismo, el modelo de negocio debe ser atractivo y que le cautive. Los creadores deben estar “involucrados al 120%, ilusionados y convencidos de su éxito futuro”. Es fundamental, asegura Isaac Castro, que todo esto sea trasmitido al inversor.

El proyecto de Isaac

Isaac Castro, junto con su compañero Ignacio García, trabajan en una empresa que se dedica al desarrollo de nuevas tecnologías. Como apasionados de la tecnología aplicada a la Medicina, llevaban observando desde hacía tres años una necesidad en el campo de los tratamientos oncológicos. “Se nos ocurrió una solución para mejorar la posición del paciente que recibe radioterapia”.

Su idea se basó en aquellos juguetes de los ochenta en los que ponías la mano en una superficie y se quedaba la mano marcada. Cuando un enfermo recibe radioterapia, la posición del paciente es crucial para que el tratamiento tenga la máxima eficacia.

En esos procedimientos, al cambiar la postura del paciente, en cada una de las sesiones se pueden dañar el tejido sano a la vez que sana el enfermo y eso puedo alargar el tratamiento y restar eficacia.

Basándose en los juguetes de los años 80, decidieron idear una mesa que se adaptará a la forma del paciente y se almacenara en una memoria. En la sesión siguiente, con solo tumbarse el paciente en la cama, está recupera su forma. Así, “el paciente podría recibir el tratamiento siempre en la misma posición”.

Comenzaron a trabajar en la idea en 2011. En 2012 lo presentaron a un concurso organizado por la Comunidad de Madrid, apoyado por el MIT. Obtuvieron el primer puesto, y tras varios contactos con el MIT, con la revista Technology Rewiew y varios viajes a Boston, el instituto tecnológico nominó a Isaac Castro como candidato para los premios ´Innovadores menores de 35 años´.

La moraleja: un emprendedor con una buena idea debe estar en el sitio adecuado y “tener la suerte” de encontrar a la persona idónea que impulse su proyecto y que “crea en él”.