La empresa pasa por un periodo turbulento

Uber con nuevos problemas al irse su presidente

La empresa pasa por un periodo turbulento

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Parece que Uber sigue envuelta en problemas. El último golpe que ha sufrido el gigante del transporte de pasajeros ha sido conocer la dimisión del que era su actual presidente, Jeff Jones, experto en marketing que era el que tenía que suavizar la dura imagen que tiene esta multinacional, pero solamente ha durado medio año en el cargo.

Movimientos en Uber

La salida de Jones de su empresa llegó pocos días después de que el consejero delegado y fundador de Uber anunciase que buscaba un número 2 como director de operaciones, aunque la razón por la que deja Uber parece que no son solo éstas las razones, sus convicciones son incompatibles con lo que ha podido ver en la empresa.

Jones en una nota enviada el portal Recode, dejó clara su insatisfacción con la estrategia de la marca, asegurando que pese a que se unió a Uber por su misión y el desafío de construir capacidades globales que colaboraran a que la empresa madurase y prosperase a largo plazo, esto no coincide con lo que ha visto y experimentado en Uber, por lo que ha pensado que no podía seguir como presidente.

Como decíamos al principio, después de esta renuncia, los problemas de Uber se agravan. Comenzamos por aludir a que la salida de Jones no es en absoluto un caso aislado. En poco tiempo y antes de su marcha, salió el vicepresidente que era responsable de mapas y plataforma de negocio que se va al mundo de la política, un ejecutivo de ingeniería tuvo que irse por una acusación de acoso sexual, éste se encargaba de ser vicepresidente de producto y cabeza visible de la división de seguridad.

Son estos quizá, demasiados cambios de directivos, en una empresa que todavía está en fase de construir las bases de un negocio que no deja de generar controversia en todo el planeta. Uber suma a esto acusaciones por parte de Google, que financió a la empresa en sus comienzos con 250 millones, de robar diseños y tecnología en sus avances en el coche autónomo. Al parecer la compañía falseó su propia aplicación para eludir a los agentes de policía que traten de multar a sus conductores.

Estos y otros problemas, han ido generando una imagen de Uber, como la de una compañía despiadada con los clientes, empleados y sus autoridades, una imagen que desde la entrada de Jones parecía haberse mitigado.

El que hasta ahora era presidente de la compañía era el encargado de supervisar desde el pasado agosto gran parte de las operaciones del grupo: marketing, relaciones con los conductores y los servicios locales. La previsión es que fuese el número dos del grupo, algo que ya no será.

En otro orden de cosas, Uber mantiene un valor superior a los 50.000 millones de dólares, habiendo cerrado los 50.000 millones de dólares y ha cerrado alianzas estratégicas de importancia con Daimler y Volvo para desarrollar el coche autónomo y con Tesla para lanza su servicio de chóferes en Madrid. La compañía quiere salir a bolsa, pero es de suponer que lo hará cuando la empresa viva un periodo de menos convulsiones.

 

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