Tres claves para analizar la productividad real de la empresa

Por supuesto que existen muchos programas, sistemas de gestión, asesores, etc., que pueden darnos pistas tras un análisis exhaustivo de la productividad real de las empresas.

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Sin embargo, nunca debemos descartar las señales prácticas, esas claves que se pueden determinar en el día a día de la empresa y que en muchas ocasiones son más rápidas para la detección que la espera a una cuenta de resultados o a una auditoría de productividad.

Evidentemente hay muchos puntos que podemos alcanzar en este análisis, sin embargo no vamos a reducir a tres cuestiones. Estos tres elementos, realmente sencillos de comprobar en el diaria de cualquier tipo de empresa, pueden darnos pistas muy sólidas sobre si estamos de verdad en el buen carril cuanto productividad o, por el contrario si nuestra productividad no es la adecuada.

¿Cómo se conectan las áreas de la empresa?

Se trata de una de las maneras más sencillas de detectar errores en los procesos productivos, y sin embargo, a la vez, una de las que menos atención merece generalmente.

Comprobar los niveles de conexión entre las diferentes áreas de una empresa es realmente sencillo, basta simplemente valorar la evolución de los datos gestionados de un departamento a otro, o la conexión entre departamentos a la hora de confeccionar documentaciones, informes, o tareas productivas.

Una mal función en la conexión entre los departamentos de la empresa es uno de los peores problemas que puede suceder cara a la productividad, y lo es porque generalmente no va a llegar a convertirse en un error determinante (en un error de quiebra) pero si está mermando mucho la capacidad productiva de la empresa.

¿Cómo se gestionan los datos?

Esta es otra cuestión tremendamente importante que nos puede permitir determinar relativamente rápido si estamos en situación óptima de productividad. Cuando los datos, las informaciones y las documentaciones relevantes llegan tarde donde tiene que llegar tenemos un problema serio, muy serio.

Este tipo de retrasos puede llevar a la toma de decisiones tácticas e incluso estratégicas erróneas, con lo cual efectivamente puede afectar la productividad de manera más que notable. Un modo muy simple de verificar si la gestión de datos está siendo eficaz es el de solicitar determinados informes parciales y medir tanto tiempo de respuesta como lo prolífico (y acertado) del informe presentado.

¿No están funcionando las previsiones?

Aquí estamos ante otra señal muy clara, y, sin embargo también muchas veces ignorada. Las empresas tienen una cierta tendencia a la autocomplacencia inicial ante los fallos de previsión, es decir, a interpretar previsiones fallidas más en clave de la influencia de los mercados o la competencia, por ejemplo, que en clave de los errores propios en los análisis que han generado las previsiones.

Y, sin embargo, precisamente, estos errores internos suelen ser culpables en un porcentaje muy elevado de previsiones erróneas.

Por tanto otra medida, otra señal muy clara, de problemas en la productividad es la no detección de los errores internos que llevan a previsiones adulteradas, fallidas o en el mejor de los casos bajas.

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