Jalón convirtió 2 millones de pesetas en 1.000 millones

“Tonterías” innovadoras altamente rentables, por Manuel Jalón, el inventor de la fregona

“Todo lo que he inventado es muy sencillo, pero a la vez muy próspero”, aseguraba el fallecido Manuel Jalón Corominas, inventor de la fregona, durante una ponencia en la Fundación San Valero (Zaragoza). Logroñés de nacimiento, pero maño de adopción, Jalón ha sido sin duda uno de los grandes innovadores españoles de todos los tiempos. Y digo innovador y no inventor, porque este ingeniero aeronáutico, muerto en 2011, se dedicaba principalmente a mejorar productos ya existentes, y no a inventarlos, como ocurrió con el caso de la fregona.

“Tonterías” innovadoras altamente rentables, por Manuel Jalón, el inventor de la fregonaFoto: todocoleccion.net
  • linkedin
  • google+


El palo con los flecos ya existía desde tiempos inmemoriales. Se dice que ya lo utilizaban en la Armada Invencible para baldear los barcos, pero no existía el escurridor, por lo que no servía para fregar”, explicaba este emprendedor, que conoció la existencia de la fregona durante su estancia en Estados Unidos (1956), donde hizo un curso de mantenimiento y reparación de aviones. En aquel entonces, los soldados americanos fregaban los hangares con una fregona, que venía acompañada de un cubo con rodillos que escurrían el agua de los flecos.



A su vuelta a España, Jalón no sólo comenzó a fabricar este invento, sino que lo mejoró, sustituyendo el costoso y poco eficaz cubo de rodillos, por el escurridor de embudo hecho en plástico, popularizando un nuevo modelo de este artilugio, al que se llamó fregona.



Este “invento”, del que se venderían tres millones de unidades al año en 30 países diferentes, sería el comienzo de una larga carrera de innovaciones.



Para Jalón, la diferencia entre invención e innovación es que “la innovación, necesariamente tiene que tener un beneficio y un éxito comercial, pero no ha falta que tenga una novedad. Simplemente requiere un cambio en un producto ya conocido”.



En este sentido, Jalón opinaba que es “muy fácil innovar y tener éxito con una innovación”, y que lo complicado es inventar. Este riojano incluso se refería a sus innovaciones como “tonterías”, que sin embargo, no sólo mejoraban notablemente la vida de las personas, sino que además eran muy rentables.



A la fregona le seguirían el Rodexware - una mejora del tupperware - , los moldes para cubitos de hielo, el recipiente para escurrir cubiertos, o la jeringuilla desechable, entre muchos otros productos.



A simple vista, estas invenciones no parecen gran cosa, pero es que según Jalón, para innovar y tener éxito comercial, no hace falta complicarse mucho la vida.



Rodexware



Para desarrollar su carrera empresarial, Jalón creó dos sociedades, Rodex, empresa dedicada al menaje de plástico y que posteriormente sería vendidad a la holandesa Curver, y Fabersánitas, compañía de artículos de uso médico, que pasaría a manos de los americanos Becton Dickinson.



En cuanto al Rodexware, el producto se basó en el tupperware americano, un producto ya existente, que sin embargo mejoró sensiblemente, haciéndolo mucho más hermético.



“Hacer un producto más hermético, cuando lo que está vendiendo es precisamente la hermeticidad, pues es muy importante”, comentaba Jalón, quien después de analizar concienzudamente el tupperware, descubrió que si le añadía una pestaña circular a la cara interior de la tapa, mejoraba mucho esta propiedad. El Rodexware se exportaría a más de 30 países.



Moldes para cubitos de hielo



El problema que tenían las bandejas de cubitos de hielo del momento era que cuando se superponían, el agua se desbordaba, porque estas bandejas se metían unas dentro de otras. La solución ideada por este ingeniero aeronáutico fue darle una forma irregular a los moldes de los cubitos, de manera que si una bandeja se ponía en una dirección y la superior en la contraria, estas sí se podían almacenar en una pila, sin derramar el agua. Asimismo, si las bandejas se superponían en la misma dirección, sí que encajaban unas dentro de otras, lo que ahorraba espacio en las estanterías de las tiendas. Treinta años después de su invención, este modelo de cubitera sigue siendo el más vendido de Europa.



Recipiente para escurrir cubiertos



Ya había otros escurre cubiertos, pero tenían principalmente dos problemas: uno, que eran muy complicados de limpiar - estaban hechos de una única pieza con pequeñas aberturas en las que meter los cubiertos – dos, que el agua que escurría, se quedaba almacenada en el fondo, manteniendo mojado los extremos de los cubiertos". Nuevamente, Jalón encontró la solución, diseñando un escurre cubiertos de dos piezas con un doble fondo y un agujero en el lateral, de modo que se podía desmontar para la limpieza, además de facilitar la salida del agua con una simple inclinación de este ingenio.



Jeringuillas desechables de plástico



Como en los cuatro casos anteriores, el plástico volvía a ser el principal protagonista, y es que Jalón supo aprovechar muy bien la aparición de este nuevo material, que abrió nuevas oportunidades de negocio. En este caso, Jalón y su equipo consiguieron fabricar una jeringuilla de plástico de dos piezas, que reducía a la mitad los gastos de producción de la jeringuilla de tres piezas de los americanos. Además, optimizaron el proceso de fabricación, haciendo “la jeringuilla más perfecta del mercado”. De este artículo exportaban a más de 80 países.



Llegando ya al final, concluiré el artículo con un dato económico sobre la rentabilidad de las innovaciones de Manuel, y es que según su confesión: “A los socios de Rodex, que invirtieron dos millones de pesetas, les devolví 1.000 millones, y todo con estas tonterías”.