¿Se aprende más del éxito o del fracaso?

No se aprende del éxito o del fracaso sino de la experiencia que nos proporciona cada uno de ellos.

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A veces, se habla mucho de éxito en el emprendimiento, de cómo determinadas personas triunfan y de qué han hecho para triunfar. Sin embargo, otras veces, se habla de la importancia del fracaso como lección de superación y como forma de aprender a seguir adelante.

Thomas Edison fue el científico norteamericano que diseñó la bombilla eléctrica y uno de los ejemplos más claros de empresario que aprendió del fracaso. Pero no solo consiguió algo excelente, sino que nos dio una lección de paciencia y perseverancia. Entre los años 1878 y 1880, Edison trabajó en al menos 300 teorías para desarrollar la bombilla eléctrica. La primera bombilla que fabricó brilló solo unas horas, pero Edison quería que permaneciera encendida todo el tiempo que fuera necesario.

Edison probó cientos de materiales para hacer el filamento de la bombilla, y una y otra vez se quemaban tras unas horas. Finalmente, en el año 1880 logró fabricar una bombilla de 16 watts que duraba encendida hasta 1500 horas. Edison decía: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Por lo tanto, Edison no fue solo un inventor o un científico, sino que nos enseñó lo que es la perseverancia y la fuerza de voluntad que hay que tener cuando se persigue un objetivo y cómo se pude aprender de los fracasos para llegar al éxito.

En lo que se entiende por fracaso influye mucho la cultura de cada país. En España el fracaso está mal considerado, sin embargo, hay países como Estados Unidos donde fracasar se ve como una experiencia necesaria y enriquecedora.

En realidad, no es que se aprenda solo del éxito o del fracaso en sí mismos, sino que se aprende de la experiencia, del camino que recorremos cada día para alcanzar un objetivo vital o profesional. El fracaso enseña la humildad necesaria para darnos cuenta de que el éxito no es eterno, por lo que es necesario ser realistas. Del fracaso se aprenden los errores que no se han de volver a repetir. El éxito enseña lo que es el trabajo duro, la constancia que se esconde detrás del esfuerzo de cada día, que nada es fruto de la suerte o de la casualidad. Nos muestra los aciertos que hemos tenido en nuestro camino y que no debemos olvidar.

Cómo analizar el fracaso

Cuando fracasamos en algo, lo importante es reflexionar para llegar al origen y entender por qué hemos fracasado para poder aprender la lección. Pero ¿cómo podemos analizar el fracaso? A continuación, os damos algunas pautas para analizar el fracaso y poder sacar lo positivo que encierra.

 

  • Analiza si tu objetivo estaba bien definido. Hay veces en las que nos trazamos objetivos demasiado ambiguos, por ejemplo “quiero tener más clientes” pero no definimos bien ese objetivo, no lo cuantificamos, por lo que es probable que sintamos que hemos fracasado una vez transcurrido un tiempo. Por lo tanto, es necesario definir la fecha en la que vamos a lograr ese objetivo y los clientes que vamos a conseguir para tener una meta clara y poder dar los pasos adecuados para conseguirla.
  • ¿Has hecho todo lo posible para alcanzar el éxito? A veces nos cansamos con el esfuerzo diario que requiere un objetivo y nos dejamos llevar por la desidia y la frustración. Pero se trata de seguir adelante para que no quede nada por hacer para alcanzar nuestros objetivos.
  • No exageres las consecuencias del fracaso. Aunque cada uno tenemos distintas formas de afrontar el fracaso, derivadas, como decíamos antes de un factor cultural, es necesario tener una visión objetiva del fracaso y no centrarnos en lo negativo.

 

 

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