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Rosell defendió la necesidad de vender fuera de España porque en el exterior no hay crisis. El presidente de la patronal afirmó que la balanza comercial es positiva con los países europeos y resaltó el buen comportamiento que en el exterior está teniendo la industria española, en especial el sector del automóvil.

De las fábricas españolas de coches indicó que son competitivas porque en los últimos años "se han hecho los deberes" y la negociación colectiva "ha adaptado la legalidad a la realidad". Así se han reducido salarios y se ha dado más importancia a la parte variable de la remuneración o bonus si hay reducción de absentismo.

Estos son elementos que, en su opinión, "suman" y que en otros países no han sido capaces de implantar, lo que ha provocado cierres de plantas automovilísticas, entre las que citó las de Bélgica o Francia.

Entre los retos y los "peligros" para seguir creciendo fuera, Rosell  ve un peligro que las empresas exportadores se agrupen en consorcios, ya que las cinco primeras compañías concentran el 10 % del total de las ventas, las 100 segundas el 40 % y las otras 1.000 el 68 %.

También consideró que debe mejorarse el que las exportaciones se basen en precios bajos, porque entonces no hay demasiado margen de beneficio.

A medida que las empresas se vayan instalando fuera se podrá ir recuperando precio, lo que deberá ir acompañado de nuevas reformas del Gobierno que ayuden a competir en el exterior.