Regulación Estatutaria de una Sociedad: -Capital Social-

Vamos a proseguir con el análisis de los elementos esenciales que deben contener unos Estatutos Sociales.

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Vimos en una entrada anterior las cuestiones de la Denominación Social, Domicilio, Objeto Social y Duración.

Pues bien, vamos a profundizar sobre otra cuestión que también tiene incidencia en el momento de la Constitución de la Sociedad y en sus Estatutos Sociales. Es el Capital Social.

La normativa exige que en los propios Estatutos se determine qué cuantía conforma el Capital con el que se realiza la Constitución. El mínimo en las Sociedades Limitadas es de 3.000 euros. No obstante, a pesar de esta regla general, deben hacerse una serie de matizaciones. Son las siguientes:

A mayor cifra, mejor imagen.

En función de la actividad que se vaya a desarrollar y del volumen de inversiones necesario, no es lo mismo frente a terceros una Sociedad con 3.000 euros de Capital, que es el mínimo exigido, que una de 100.000 euros. Tener una imagen de cierta solvencia frente a entidades bancarias, futuros inversores o, por ejemplo, en caso de tener pretensiones de presentar candidatura a una licitación pública es de vital importancia, puesto que supone salvar un escollo inicial. También es cierto que puede darse el caso de que tenga mayor solvencia una Sociedad con un Capital inferior pero, de entrada, la imagen y la apariencia juegan un papel importante en ese sentido.

A pesar de pagar más, suele ser recomendable.

Normalmente, esa aportación extra no se suele efectuar como Capital al constituir o como posterior Ampliación de Capital, sino como inversión, dado que escriturar el Capital total supone un incremento notable en los costes societarios.

Tener un ahorro inicial, puede suponer pagos futuros.

Ese ahorro en el comienzo por hacer una aportación mínima para la Constitución y tener que hacer desembolsos en posteriores Ampliaciones de Capital, pueden suponer un coste en términos de imagen, puesto que es al inicio es un momento primordial para la obtención de financiación externa y cuando más necesaria para conseguirla podría ser dicha aparente solvencia.

Una fórmula que suele ser empleada a estos efectos es hacer la aportación extra como un Préstamo dinerario efectuado por los Socios. No obstante, la normativa exige que el Capital que entre en la Sociedad a través de esta fórmula debe hacerse constar en un Contrato de Préstamo, con el correspondiente devengo de intereses.

Aportaciones en especie.

En las Sociedades Limitadas no existe la obligatoriedad de que el cien por cien del Capital Social sea aportado en dinero, puesto que una parte o toda puede ser en especie. Algunos ejemplos de bienes que pueden ser aportados son vehículos particulares, inmuebles, ordenadores, mobiliario, etc.

Ello es útil en el momento en que no se dispone de efectivo para la constitución. No obstante, en este caso, el valor de los bienes debe superar el límite del Capital Social. Para hacerlo de esta manera, únicamente es necesario que los Socios acepten el valor, así como que los aportantes sean los propietarios de los bienes, es decir, que ostenten los títulos de propiedad de aquellos bienes que van a pasar de su patrimonio privativo al de la Sociedad constituida.

 

 

 

 

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