¿Qué es emprender y cómo hacerlo?

Emprender. Ésta es la palabra que se ha puesto de moda últimamente: a falta de trabajo y oportunidades, crearse uno mismo el empleo.

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Muchas son las personas que, después de ser despedidas de su lugar de trabajo o de haber pasado por una infinidad de contratos temporales, deciden darse de alta como autónomos y probar suerte.

¿Qué tenemos que tener en cuenta antes de emprender?

Antes de empezar una aventura de este tipo hay que tener en cuenta varios factores. Con tener una idea, por desgracia, no basta.
 

  • Para empezar, es imprescindible saber si aquello que se ofrece tiene una demanda real en el conjunto de la población. No solamente tenemos que mirar nuestro entorno más próximo y reducido, sino ser capaces de explorar más allá y calcular si lo que se quiere vender tendrá aceptación entre un sector del público en general.
     
  • Ver los recursos que se disponen. La mayoría de veces empezar una actividad supone una inversión inicial importante. Por lo tanto, tenemos que hacer una aproximación de los ingresos previstos en relación a lo que cada uno pueda endeudarse o gastar de los ahorros que disponga.
     
  • Posicionarse, es decir, saber a qué segmento de población dirigirse. En un contexto como el actual, en el que todo está “inventado”, el emprendedor tiene que ser capaz de ofrecer algo diferente que confiera valor añadido a su producto o servicio en relación a lo que ya existe en el mercado.
     
  • Establecer el precio: hay quien cree que, para empezar, lo más conveniente es proponer un precio bajo para conseguir cuota de mercado y, ya más adelante, subir el precio. Pero no es tan fácil. Un menor precio supone, evidentemente, un margen menor. Además, en aquellos productos con demanda más elástica, en los que un cambio del precio supone un cambio aún más acusado en la demanda, en caso que se quiera cambiar el precio, se pueden perder un número importante de clientes.

    Por ese motivo, es muy importante poner un precio justo al propio esfuerzo y no rebajar en exceso el precio del producto. En relación a lo expuesto, además, hay un sector del público que no ve bien rebajas en los precios. El sector lujo compra más por la exclusividad que le confiere tener aquel producto que por la necesidad que tiene de él. Por lo tanto, bajar el precio de lo que ofrecido y ponerlo a disposición de un público mayor, tiene como consecuencia una pérdida del interés hacia aquello que antes, a sus ojos, era exclusivo y los diferenciaba de los otros.
     

  • Atención y servicio al cliente. El cliente es la fuente de ingresos, por lo que es necesario saber lo máximo de él. ¿Cuántas veces hemos visto empresas que, ante una queja, se sacan las culpas de encima y hacen sentir al propio cliente como el culpable? Muchas. Es imprescindible cambiar la concepción de la queja como algo negativo y entenderlo como una oportunidad.

    A partir de las preferencias de los clientes se puede mejorar el producto o servicio y conseguir que sea más competitivo. Además, el cliente valora sentirse escuchado y que se soluciona lo que considera que se ha hecho mal. Así, se consigue un cliente fidelizado que, además, puede ser prescriptor y recomendar la empresa a su entorno. Del mismo modo, un cliente insatisfecho funciona como prescriptor negativo, por lo que hay una pérdida adicional de clientes potenciales.

¿Cuánto cuesta empezar?

En términos de inicio y mantenimiento de la actividad, hay un factor que tira para atrás a alguna gente que estaría dispuesta a iniciar una nueva actividad: sus costes. Aunque no se tengan ingresos, se tiene que hacer frente a un pago mensual de más de 260 euros.  Si se compara con otros países europeos, esta cifra es mucho más baja. Por ejemplo, en Francia, el importe es igual a cero durante el primer año y de 49 euros a partir del segundo.

Además, existe un régimen especial para pequeñas empresas y autónomos que simplifica las gestiones y pago de impuestos. En el Reino Unido se paga a partir que los beneficios superan un determinado importante. Por lo tanto, en los inicios de la actividad (cuando, debido a la inversión inicial a realizar, no hay beneficios o éstos son muy reducidos), el desembolso es más bajo. El mínimo es de 12 euros al mes. En Alemania, la cuota es de 149 euros mensuales.

Ventajas para emprendedores jóvenes

Esta desventaja se intentó pulir en 2013 con una ley pensada inicialmente para los jóvenes emprendedores de menos de 30 años, que se cumplían una serie de requisitos podían beneficiarse de una reducción en la cuota:
 

  • Durante los seis primeros meses, gracias a una reducción del 80% de la cuota, el importe queda en 53,07 euros.
  • Del séptimo mes al terminar el primer año, 131,36 euros.
  • Del decimotercero al decimoctavo, 183,55 euros.
  • A partir del año y medio, la cuota habitual.

Se podría entender esta medida como una pequeña ayuda, pero no deja de ser un pequeño parche si se compara con las acciones que realizan los otros países europeos. Además, nada mejor para un emprendedor que encontrarse en un contexto económico favorable para que su idea y aquello que propone tenga aceptación entre el público. Evidentemente, el contexto económico es clave.

¿Empezamos?

Concluyendo, el inicio de una actividad no es fácil y se tienen que tener en cuenta muchos factores. No basta con ser muy bueno en algún sector o creer que se tiene una gran idea, sino que es imprescindible:
 

  • Tener un gran conocimiento del entorno.
  • Entender el contexto del momento y adaptarse a él.
  • Saber si lo que se ofrece será aceptado por el público objetivo al cual se dirige.
  • Hacer una valoración de los recursos disponibles.
  • Estimar la viabilidad económica del proyecto.
  • No ponerse nervioso si en los primeros meses (o hasta años) hay pérdidas. Para ello, es importante tener un colchón ahorrado para superar estos primeros momentos de dificultad.
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