Qué plantearse antes de invertir en una franquicia

El modelo de negocio de la franquicia constituye una fórmula de colaboración empresarial que nos proporciona mayor fiabilidad a la hora de invertir y arrancar una actividad.  

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Invertir en una franquicia es una forma de emprender que nos da cierta seguridad. La inversión inicial no es tan elevada como en un negocio propio, y además sabemos que jugaremos con la ventaja de que la marca escogida ya cuenta con reconocimiento en el mercado. Aún así, siempre deberemos tener en cuenta ciertos puntos antes de lanzarnos a la aventura.

El modelo de negocio de la franquicia constituye una fórmula de colaboración empresarial que nos proporciona mayor fiabilidad a la hora de invertir y arrancar un negocio. Pero en nuestro país debemos estar muy seguros antes de lanzarnos a invertir, ya que si no se trata de una cadena con renombre conocido y de la que podamos comprobar su trayectoria, sabiéndola seria y fiable, y teniendo en cuenta que no existe una vigilancia ‘efectiva’ por parte de las autoridades de comercio que esté al tanto de que cualquiera conceda franquicias, podemos salir trasquilados de la aventura, porque nadie nos asegura responsabilidad alguna sobre el futuro de un negocio.

Desde luego lo primero que debería hacer un interesado en la inversión en una franquicia es conocer el mercado; observar el sector concreto en el que desea invertir, tratar de adelantarse al futuro que el negocio en cuestión tendrá y a qué actividades van a gozar de buena salud durante los siguientes ejercicios. Una vez escogido sector y actividad, deberemos estar muy atentos a qué nos ofrecen las diferentes cadenas entre las que podemos optar.

Qué preguntas debemos formularnos

Desde la consultora T4 Franquicias nos proponen fijarnos en algunos puntos clave antes de lanzarnos a invertir, para que tengamos claro qué queremos conseguir y que podamos lograrlo sin tener que renunciar en el camino.

Lo primero es contar con un buen ‘plan de acción’, y esto es necesario mucho antes de comenzar la actividad franquiciadora. Deberemos contar con una hoja de ruta que esté bien clara y planificada, que no deje lugar a ninguna improvisación, ya que esto puede resultar peligroso.

Además de contar con un buen plan, debemos ser prudentes y darnos el tiempo necesario antes de dar un sí definitivo; en dos o tres meses podemos verificar si el paso puede darse o sería mejor desistir. Por supuesto, deberemos ser conscientes de que el trabajo de franquicia en autoempleo es muy sacrificado, ocupa la mayor parte del tiempo del emprendedor y por ello, es básico que desde un primer momento nos sintamos motivados y cómodos con la actividad que escojamos, así como con la marca que vayamos a trabajar.

Antes de dar cualquier paso, tendremos que tener muy claros cuáles son los recursos propios de los que disponemos así como aquellos recursos que la marca escogida nos vaya a proporcionar. Es decir, saber si las marcas elegidas tienen concedido y en vigor el título de propiedad o licencia de uso de la marca y los signos distintivos de la entidad, y si tienen la enseña dada de alta en el Registro de Franquiciadores.

O también, conocer si lo que nos proponen es un acuerdo de franquicia (que incluye un saber hacer único y probado con éxito en unidades operativas propias), o tal vez se trate de alguna fórmula mixta de comercio asociado, como sucursalismo (en el que el franquiciador es propietario del local), concesionario (cuando coloca el rótulo y poco más) o si se tratará de una central de compras, cuya única relación es la ventaja de adquirir la mercancía más barata.

Es básico que la información que manejemos sobre la franquicia la hayamos comprobado de primera mano, nunca debemos dar por buena o mala cualquier información que nos llegue sobre las marcas, sin haberla comprobado y validado nosotros mismos para tomar las decisiones correspondientes.

No siempre vamos a ser capaces de dominar todos los temas que surjan en el proceso, por eso es recomendable tener en cuenta que en más de una ocasión deberemos contar con la ayuda de expertos, para que en cada fase o tema que no controlemos del todo podamos asegurarnos de que estamos dando los pasos adecuados.

Lo aconsejable es centrarse en tres opciones de franquicia, ya que si nos excedemos en el número de opciones, al intentar analizarlas en profundidad perderemos de vista lo más interesante de cada una. Además, siempre tendremos que tener muy en cuenta qué obligaciones estamos contrayendo como franquiciados una vez tengamos firmado todo el papeleo, esto es muy importante para no encontrarnos con sorpresas desagradables cuando ya no haya nada que hacer. Y tan importante como saber a qué nos comprometemos es conocer los riesgos económicos reales a los que tendremos que hacer frente, debemos ser capaces de tener una visión realista y poder discernir si seremos capaces de asumir dichos costes.

Llegados al final del proceso, es básico que tomemos la decisión definitiva de forma racional, ni dejarnos llevar por unas ilusiones demasiado fantasiosas ni por el desgaste que ha supuesto llegar hasta ese punto. Siendo realistas en todo momento, teniendo las ilusiones necesarias y manteniendo la energía adecuada, iremos por buen camino para arrancar la aventura.

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