Entrevista con Carlos González, ex director del centro de la NASA en Madrid

“Poner un hotel en órbita puede ser un negocio extremadamente rentable”

La posibilidad de emprender en el espacio es una opción por la que cada vez más empresas privadas están apostando, y es que como asegura Carlos González, ex director del Complejo de Comunicaciones del Espacio Lejano que la NASA tiene en Madrid (Robledo de Chavela), “poner un hotel en órbita puede ser un negocio extremadamente rentable”.

“Poner un hotel en órbita puede ser un negocio extremadamente rentable”Estación Espacial Internacional
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Empresas como Spacex, Virgin Galactic o la española Zero2Infinity llevan ya tiempo explorando las oportunidades de negocio que ofrece el cosmos y la industria aeroespacial, un área en el que queda mucho por hacer y por progresar, como asegura Peter Thiel, cofundador de Paypal y de Founders Fund, sociedad de venture capital accionista de Spacex.



Según explica González, existe una razón fundamental por la que las empresas privadas se empiezan a interesar por esta industria: el menguante presupuesto de la NASA. De hecho es la propia NASA quien está fomentando la iniciativa privada, en la medida que cede tecnología a las empresas para que éstas la utilicen, incluso para que saquen beneficio de ella. En contrapartida, las compañías compartirán con la NASA todos los avances que hagan sobre esta tecnología.



“Es una simbiosis, yo te doy a ti tecnología, tú la desarrollas y tú me das a mi tecnología. Tú gastas dinero en la experimentación y yo no me lo gasto, porque no lo tengo”, explica González. En este sentido, Spacex, compañía fundada por Elon Musk, cofundador también de Tesla y de Paypal, colabora con la NASA desde 2006, cuando ganara un contrato para la entrega de carga a la Estación Espacial Internacional.



El problema de la falta de presupuesto de NASA radica en la falta de interés de los contribuyentes, que son al fin y al cabo los que pagan la carrera espacial, comenta González, quien recuerda lo importante que era hace 45 años ser los primeros en pisar la Luna, y lo poco que interesa ahora la investigación espacial.



González se puso en la mente del ciudadano americano medio cuando se preguntó: “¿qué prisa tenemos en ir a Júpiter o Saturno si dentro de cien años van a seguir donde están ahora. Por qué gastar tanto dinero en esto?”.



Entonces, para que la investigación espacial no cese, hay que fomentar la entrada del sector privado. Volviendo al tema del hotel en órbita, González señala que es posible que en algún momento la NASA pase toda la información que tiene sobre la Estación Espacial Internacional para que una sociedad pueda llevar a cabo esta empresa.



Asimismo, “la compañía encargada del proyecto tendría que conseguir un vehículo que fuera capaz de llevar a los turistas y traerlos de vuelta. Toda esa tecnología la proporcionaría la NASA, al mismo tiempo que la empresa desarrolla nuevos métodos que le valen a NASA para cuando ésta quiera hacer algo nuevo”, apunta González.



Vuelo a Marte





Uno de los proyectos que lleva tiempo sonando es llegar a Marte en un vuelo tripulado, lo cual González entiende es un “absurdo increíble”.



“Por qué este interés en decirle a la gente que hay que ir a Marte. Tenemos ya en Marte cuatro robots que están mirando a la superficie, que hacen análisis y prospecciones y que miran a ver si encuentra restos de algún tipo de vida biológica anterior, entre otras cosas. ¿Qué va a hacer un humano que no hagan los robots?



En segundo lugar, cómo a alguien se le ocurre querer mandar a cuatro personas en un vuelo de no retorno, para que se esperan allí dos años hasta que llegue la siguiente tripulación de cuatro personas. Qué pretendemos, colonizar Marte a base de mandar personas cada dos años… Para hacer una colonización hace falta una diversidad genética increíble y un mínimo de 20.000 personas”, aclara González que como hemos podido leer, desaprueba este proyecto por completo.



Una de las razones que podría estar detrás de este proyecto es la colonización del ‘planeta rojo’, algo que para González resulta muy complicado.



“Para colonizar primero hay que encontrar un sitio colonizable y al decir colonizable me refiero a un planeta que tenga las condiciones de vida razonablemente adecuadas y razonablemente similares a las nuestras. Lo que me parece una tontería absoluta es intentarlo en un planeta que no tiene atmósfera y que tiene un tercio de la gravedad terrestre. Para colonizar un planeta en estas condiciones hay que hacer terraforming, hay que convertir el planeta en uno habitable y eso es muy complicado”, afirma este exempleado de la NASA.



Sin embargo, sí es cierto que la humanidad tendrá que colonizar otro planeta, si no quiere extinguirse, y es que tarde o temprano nos veremos empujados a abandonar la Tierra, bien sea porque hayamos esquilmado los recursos naturales, contaminando la atmósfera y haciendo el planeta inhabitable o porque el Sol se acabe ‘apagando’, lo que ocurrirá con certeza dentro de unos cientos de millones de años.



El problema es que no existe ningún lugar en el Sistema Solar que sea apto para la vida humana. La salvación pasaría por dar “un salto tecnológico increíble que nos permita desplazarnos por el universo a velocidades que no dependan de la velocidad de la luz. Cuando esto suceda, daremos un salto en el espacio y nos trasladaremos a 40.000 años luz en un día. Entonces podremos explorar planetas fuera del sistema solar que sean adecuados para la vida. Entonces sí, podremos colonizar y para colonizar deberemos llevar una cantidad aproximada de tripulantes de 20.000” explica González.



Es como si se tratara de una novela de ciencia ficción de Isaac Asimov, uno de los escritores que primero hablara de viajar a velocidades superiores a la de la luz. Puede resultar desconocido para algunos, pero es que según asevera González  “es innegable que los escritores de ciencia ficción son una especie de musas para los teóricos de la física”.



Como explica este científico, cuando un escritor de ciencia ficción piensa en algo inconcebible, hay algún teórico físico que dice: ‘eso a lo mejor se puede hacer’.



Una vez éste empieza a estudiar el tema, es cuando entran los ingenieros, que son quienes transforman en realidad lo que pensó un teórico que estaba hablando de ciencia ficción.



Fíjate en todo lo que contó Julio Verne en el siglo XIX, y todo lo que contó se hizo realidad. Él, en el fondo, inspiró a los teóricos para que estos dijeran ‘esto es posible’.



En este sentido, según nos cuenta González, existe un físico teórico mexicano de nombre Miguel Alcubierre que dice que el viaje especial a más velocidad del de la luz es posible si crea un entorno alrededor de la nave que comprima el espacio que está por delante de la nave y que expanda el espacio que está por detrás. “De esa manera se avanzaría a mucha más velocidad que a la velocidad de la luz”.



Según relata González ya hay ingenieros trabajando sobre el tema que Asimov tratara hace tiempo. Para este veterano profesional de la industria aeroespacial podríamos estar en los albores de una nueva época que lleve la investigación espacial más allá de Marte.



Inventos made in NASA



Pasando del futuro al pasado, González nos recuerda algunos de los inventos y hallazgos hechos por la NASA y que tanto han mejorado nuestra calidad de vida.



“Desde que empezó, la industria aeroespacial está ayudando a mejorar la calidad de vida de las personas. La carrera especial implicaba una serie de retos increíbles y uno de los más importantes era ser capaz de poner en el espacio una cantidad grande de peso utilizando la menor energía posible. Eso hizo que NASA pidiera a todos sus colaboradores que hicieran los equipos y aparatos los más pequeño posible. De alguna manera la NASA fue quien empezó promoviendo la miniaturización”.



En medicina también se lograron importantes avances, como la invención de los marcapasos o el TAC (escáner), además de mejorar sensiblemente algunos de los medicamentos existentes. Hay que tener en cuenta que los astronautas estaban sometidos continuamente a exhaustivas pruebas médicas que controlaran su salud.



Otro de los inventos nacidos a raíz de los vuelos espaciales fueron las lentillas, que originariamente servían para paliar la inmensa radiación solar a la que estaban sometidos. El velcro es otra de las ocurrencias ‘made in’ NASA, que tuvo que ingeniar algo para poder andar por dentro de la nave sin darse golpes con las paredes.



El móvil y el microondas, el ordenador portátil también fueron iniciativas de la NASA así como las notables mejoras en los sistemas de enlatado, en los láseres y en los pañales.



Según González, todas las madres del mundo deberían rendir homenaje a la NASA, por haber inventado el pañal súper absorbente, con capacidad de absorber 400 veces su peso en líquido, que simplificó considerablemente la cría de un bebé.



Para terminar y preguntado sobre si el hombre volverá a la Luna alguna vez, González comentó que no había motivo, salvo el prestigio.



La única razón para volver a la Luna sería una razón de prestigio. Ya se ha demostrado que la Luna no tiene nada que no tenga la Tierra puesto que es un trozo de la Tierra”, concluyó. 



De todo esto y más hablará González en EmTech España 2014, que tendrá lugar los días 12 y 13 de noviembre en Valencia.