Entrevista a Arturo Bris, director de competitividad de escuela de negocios suiza IMD

Para ganar competitividad, España debe apostar por "Zaras" y "Mercadonas"

España necesita definir cuál es su "sector estrella" y concentrar allí sus esfuerzos para mejorar la competitividad, decidiendo entre un sector de servicios exportador o creador de empleo, aseguró en una entrevista con Efe el director del Centro Mundial de Competitividad de la escuela de negocios suiza IMD, Arturo Bris.

Para ganar competitividad, España debe apostar por "Zaras" y "Mercadonas"Arturo Bris
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Si se opta por lo último, hay que apostar por "Zaras" y "Mercadonas" y no por las finanzas ni servicios de construcción, dijo tras la presentación del ránking mundial de competitividad de esta institución.



En esta clasificación España ocupa el puesto 39, seis por encima del ránking del año pasado, pero todavía tres por detrás de la posición que ostentaba en 2010.



Bris opinó que España debería aprender de lo que varios países asiáticos -Singapur, Taiwán, Corea del Sur, Japón, Malasia, Indonesia o Tailandia- han conseguido en las dos últimos décadas, gracias a haber ideado y planificado un modelo económico claro y de largo plazo, capaz de crear empleo.



"No existe un plan claro que muestre qué camino debe seguir la economía española en el futuro", señaló, al considerar que las medidas adoptadas, tras el estallido de la crisis han sido "tácticas" para salir del paso y no "estrategias".



Si lo que se desea es generar empleo, "el sector financiero o los servicios de construcción no son la respuesta" porque no crean puestos de trabajo.



"El que bancos españoles como Santander o BBVA conquisten el mundo o que España consiga un contrato para construir un ferrocarril de la Medina a la Meca son excelentes noticias, pero no crean ningún empleo en territorio español", explicó desde su despacho en el IMD de Lausana (Suiza).



"Nosotros apostamos por 'Zaras' y 'Mercadonas'. Son las pequeñas y medianas empresas las que crean empleo y son las que hay que apoyar", continuó.



España hizo al revés que los países que dominan el ránking de competitividad del IMD, es decir optó por impulsar fuertemente un sector exportador de servicios "sin antes garantizar un sector manufacturero exportador y creador de empleo".



El responsable del IMD dijo que esa elección fue "probablemente natural y no planificada", pero aclaró -contradiciendo las lecciones de los defensores a ultranza del liberalismo económico- que en las diez economías más competitivas del mundo "hubo en algún momento una planificación económica consistente" bajo una buena conducción política.



Sin embargo, España no lo está haciendo del todo mal y la reducción de costes laborales y de la producción han facilitado claramente que exporte más, que invierta más fuera y que atraiga más capitales extranjeros.



Esos tres son indicadores de la competitividad en los que ha mejorado notablemente de un año a otro.



También se ha progresado en los indicadores que reflejan la "calidad institucional", ya que los ejecutivos valoran últimamente mejor el marco legal, la facilidad para hacer negocios, las leyes de migración y las regulaciones laborales.



Esto apunta a que se sigue la senda correcta, pero no garantiza una salida de los problemas, lo que sólo puede ocurrir si España adopta una estrategia en función de un sector económico prioritario y de la creación de empleo, insistió Bris.



Taiwán lo hizo hace 30 años al apostar por los semiconductores y la tecnología informática, Japón y Corea del Sur lo hicieron por los bienes de equipo, la siderurgia y los automóviles, mientras que Singapur y los Emiratos Arabes Unidos planificaron una regulación para que se crearan e implantaran empresas en su territorio.



Todos estos países están entre los diez más competitivos del mundo, según el ránking del IMD, que lidera Estados Unidos, seguido de Suiza.



Sobre las tareas pendientes y a las que habría que dar atención rápida, Bris mencionó la liberalización de los servicios profesionales, el fomento de las industrias creadoras de empleo y los subsidios a la internacionalización condicionada a la creación de puestos de trabajo.