Rompen con el despacho tradicional

Oficinas abiertas: ventajas de trabajar en espacios abiertos

Tradicionalmente, las empresas son espacios cerrados y bien delimitados, donde contar o no con un despacho propio era un indicador del éxito del trabajador, éxito que también se medía en los metros cuadrados que tenía el habitáculo en cuestión.

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Sin embargo, hoy las oficinas presentan un aspecto completamente diferente en el que el cristal y los colores claros marcan tendencia, y en el que los despachos casi parecen peceras abiertas… La última tendencia en decoración de oficinas apuesta por las oficinas abiertas, un tipo de espacios diáfanos en los que la principal característica es la ausencia de paredes divisorias.

Oficinas abiertas: ¿Sí o no?

El director general trabajando junto a los becarios, espacios de trabajo organizados por sus funciones, y no por departamentos, en los que los ordenadores están juntos, en los que la mesa de trabajo es un amplio espacio común… Y en definitiva un amplio espacio colectivo que hay que compartir.

Parece difícil pensar en trabajar en un espacio abierto así, pero lo cierto es que son muchos que apuntan a que este tipo de organización ofrece muchas ventajas para los trabajadores, y más aun para el rendimiento de la empresa.

Las ventajas que tiene trabajar en espacios abiertos

Mejora de la comunicación

La primera de las ventajas y, quizás, la más interesante, es un aumento de la comunicación entre los empleados. No son necesarios los interfonos y otros sistemas de comunicación privada para dar una información, basta con acercarse hasta la zona en la que el trabajador se encuentre.

Además, una zona de trabajo abierto promueve el dialogo entre los trabajadores, no solo por cuestiones laborales, también en aspectos personales, lo que ayuda a mejorar la relación entre los empleados.

Ahorro de espacio

Las paredes suponen un espacio ocupado que no tiene más uso que el de separar, eliminar los muros aumenta el espacio útil, que se puede aprovechar con fines de organización, para aumentar el número de empleados sin necesidad de adquirir un inmueble mayor o, simplemente, para conseguir un efecto óptico de oficina más amplia.

Más posibilidades para organizar y distribuir

Y es que si el ahorro de espacio es una ventaja, las posibilidades de distribución del mobiliario de oficinas abiertas se multiplican ante un espacio diáfano en el que los tabiques no poden límites a la distribución.

Espacios de trabajo funcionales, mejora de la iluminación natural que llega a todo el espacio de la oficina abierta, una distribución más amplia de las zonas de trabajo son algunos aspectos al valorar si conviene tener una oficina abierta.

Se aumenta la competitividad

El trabajo en un espacio abierto no “esconde” el número de tareas que realiza cada empleado sino que, lo  hace visible, de forma que si un trabajador dedica muchas horas a desarrollar las funciones propias de su cargo, ello será motivador para otros trabajadores que intentarán mantener el ritmo de trabajo que este marca.

Aunque también hay algunas desventajas. Las ventajas de las oficinas abiertas son muchas, y también son ampliamente discutibles y matizables, aunque también es posible que una oficina abierta suponga más desventajas que ventajas.

Aumentan las distracciones

Llamadas de teléfono, conversaciones entre compañeros de trabajo y hasta teclear en el ordenador, el tránsito de los compañeros o pasar hojas de un informe. Para muchos empleados este tipo de pequeñas, o no tan pequeñas, distracciones se convierten en un auténtico problema para mantener el ritmo de trabajo.

Se reduce la concentración

Las distracciones continuas pueden ser un problema, el resultado más frecuente es una reducción de la concentración, y si la concentración desciende cae en picado la productividad de los empleados.

Dependiendo del puesto de trabajo, un descenso de la concentración puede convertirse en menos productividad o incluso en un aumento de los errores de trabajo que podría resultar muy negativo para la empresa y el negocio.

Problemas de organización

Los espacios abiertos permiten un mejor aprovechamiento del espacio en general, de la iluminación, de las áreas… pero también pueden ser una fuente de desorganización y falta de espacios de almacenaje, tan valiosos y tan útiles en algunas empresas.

Las zonas de almacén, los espacios para stock o paquetería pueden cambiar completamente la visión de una oficina amplia y de aspecto “limpio”, pero contar con zonas para almacenaje separadas implica renunciar a las oficinas abiertas.

Descenso de la privacidad

Mejora de la comunicación y aumento de la competitividad son una fórmula interesante para la empresa, pero es en este punto donde se puede reducir la privacidad de los trabajadores.

No es solo que el despacho cerrado ofreciera un espacio privado en el que trabajar, o distraerse, sino que ahora el modus operandi de un trabajador será de conocimiento general de toda la empresa.

Sí, podría aumentar la productividad, pero también podría hacer que el trabajador se sintiera incómodo y desmotivado para mantener su forma de trabajo y que, por lo tanto, se perdiera uno de los recursos más valiosos de la empresa.

Analizar los pros y los contras

Sería difícil inclinar la balanza a favor o en contra de las oficinas abiertas, ya que este tipo de distribuciones de espacios abiertos ofrecen numerosas e interesantes ventajas, pero también algunas desventajas importantes.

La mejor forma de tomar una decisión adecuada es hacer un análisis de cómo funciona la empresa y de cómo se encontrarían los trabajadores en un espacio abierto: la edad de los empleados, los años que lleva la plantilla en la empresa, las funciones de la misma y otros aspectos pueden dar la clave a la hora de decidir si hay que optar por una oficina abierta o no.

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