Entrevista a Isabel Navarro, directora general y Cofundadora de la Fundación Créate

“Necesitamos una educación de nivel que se adapte al mundo cambiante”

¿Qué pasaría si los niños aprendieran en la escuela a potenciar sus talentos naturales? ¿Y si aprendieran a inventar? ¿Y si también aprendieran a levantarse de sus fracasos y buscar nuevos caminos? ¿Saldrían los niños más preparados para enfrentarse al mundo? Isabel Navarro, cofundadora de la Fundación Créate, resuelve estas y otras cuestiones relacionadas con el modelo actual de aprendizaje en las escuelas españolas. 

Entrevista a Isabel Navarro, directora general y Cofundadora de la Fundación CréateLa Fundación Créate es una iniciativa de la sociedad civil para promover una cultura emprendedora desde la escuela
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¿Qué es fundación Créate?

Fundación Créate es una iniciativa de la sociedad civil compuesta por personas y asociaciones que estamos preocupados por la educación y creemos que, desde una edad temprana, podemos realizar cambios en este sector, pensando en qué podemos hacer para logar una mayor confianza en nosotros mismos como ciudadanos en el mundo. Puedes generar ideas, puedes tener iniciativa y nada te debe detener.

¿Cómo lo hacemos? Pues desde etapas muy tempranas en la escuela, desde los 10 años de edad, y lo hacemos a través del empoderamiento de los docentes, que son quienes tienen en sus manos todas las generaciones del futuro. Formamos a profesores en herramientas y metodologías innovadoras que puedan encajar en las características tan específicas de nuestro sistema educativo. 

¿Qué pretende potenciar?

Usamos el término ‘emprendedor’ porque a día de hoy no tenemos otro concepto que pueda englobar todas las cualidades que buscamos fomentar y trabajar en los alumnos. Queremos que nuestros jóvenes tengan una actitud vital para promover la creatividad, la iniciativa y la confianza en sí mismos para llevar a cabo proyectos. Abordamos la vida de manera constructiva. Lo que trabajamos desde los 10 años es que los alumnos puedan explorar oportunidades y necesidades en su entorno, teniendo que encontrar soluciones a los retos que se les planteen.

¿Qué valor tiene actualmente el emprendimiento en los colegios?

Llevamos tres años en esta fundación y hemos notado un cambio muy positivo a favor, tanto en docentes como en equipos directivos y comunidades de padres, que están sensibilizados sobre la necesidad de hacer cambiar la educación. Necesitamos una educación de nivel y que se adapte al mundo cambiante. Lo que hoy diseñes tiene que ser pensado para empezar a ver resultados dentro de 20 años.

¿Qué propone vuestra fundación para cambiar la educación?

Así como te comentaba que vemos una mejoría en la actitud de los docentes, hay otros profesores que lo expresan menos. Sienten como una carga o vergüenza del mundo docente. Lo que vemos desde la fundación es que es muy fácil decir que necesitamos innovar en la manera que educamos, pero en el día a día, cuando eres docente, tienes una clase que dar, un horario que cumplir y una metodología que seguir. Por tanto, innovar es más difícil.

El mundo docente es una profesión muy exigente, tiene unas características muy distintas a las de cualquier otra profesión y por tanto, hay que exigir tener los mejores profesionales. Desde la Fundación tratamos de investigar y hacer una innovación continua, para adaptar herramientas innovadoras y adecuadas para el ámbito escolar.

¿Qué tipo de programas ofrecéis?

A día de hoy tenemos un programa que se emplea desde quinto y sexto de primaria, desde los 10 hasta los 16 años. Es un programa que como hilo conductor tiene la creación de un proyecto. Capacitamos a los profesores, y ellos lo imparten a lo largo de todo el curso. Ocupa dos horas semanales y el centro decide hacerlo en el curso que considere más idóneo.

Ese programa se desarrolla en torno a un proyecto, empleando herramientas de ‘Desing Thinking’, herramientas de comunicación, emprendimiento, teatro, artes plásticas, y ofrece una forma de trabajar en el aula basada en el aprendizaje cooperativo. Los profesores están acostumbrados a dar clases de una manera, no se les puede pedir que pasen a dar clases de aprendizaje por proyecto o de aprendizaje cooperativo, eso cuesta mucho. A través de este programa le estamos dando formación en este tema.

¿En qué consiste el proyecto alumnos emprendedores del CHAD?

Nuestra Fundación está concentrada en Madrid, pero también tenemos un colegio en N’Djamena, la capital del Chad (África). Desde la Fundación cubrimos los costes para que estos alumnos pudieran venir a España y asistir a una formación 

A raíz del programa, hay un grupo de alumnas del Chad que tienen un proyecto de emprendimiento musical. Nora, que es un alumna de 12 años, le planteó al director crear un grupo de música para con los beneficios de la venta de cd's, poder construir una escuela.

Desde la Fundación estamos haciendo un llamado a colaborar través de la plataforma ‘Haz lo posible’, ya que desde N’Djamena es muy difícil captar fondos. Nuestra intención es traer a este grupo de jóvenes aquí y que puedan acompañar a todos los alumnos madrileños a un evento que realizaremos el 11 de junio, donde los alumnos expondrán sus proyectos.

¿Qué pasaría si los niños aprendieran en la escuela a levantarse del fracaso y buscar nuevos caminos?

Tendríamos una sociedad llena de resiliencia. Gente imparable y capaz de abordar los problemas que nos estamos encontrando. Hasta ahora los Estados han sido todopoderosos. Algunas instituciones han influido muchísimo en los juegos del poder, que a día de hoy es efímero y cambiante. Las redes sociales pueden tumbar gobiernos, algo impensable hace 50 años, y es que las reglas del juego han cambiado.

Dentro de 30 años nuestros niños van a dedicarse a profesiones completamente distintas a las actuales, y tenemos que prepararnos para esto. Si desde pequeña aprendes a levantarte, mucho mejor.

¿Y si aprenden a descubrir su capacidad de inventar y abrir camino a sus sueños?

Lo primero es la capacidad de soñar, es algo vital, que no tengan limitaciones a la imaginación. Son barreras mentales que les ponemos los adultos a los niños, porque ellos nacen sin esas barreras. Si todos nos permitimos soñar y crear esa visión, podemos tener un mundo distinto.

¿Qué pasaría si los niños aprendieran en la escuela a potenciar sus talentos naturales?

Tendrían más felicidad. Si todos nos dedicamos a lo que nos gusta, tendríamos gente más realizada.

¿Y si aprendieran en la escuela a pensar por sí mismos y a resolver problemas?

Tendría ciudadanos responsables que no esperan a que otros les resuelvan sus problemas, sino que buscan soluciones conjuntamente de manera responsable. Yo soy responsable de mis decisiones y mi realidad, y no soy producto de lo que otros me impongan o de situaciones ajenas a mí.

¿Qué pasaría si los niños aprendieran en la escuela valores, aptitudes y habilidades emprendedoras?

Tendríamos ciudadanos comprometidos y proactivos y que no dejan la vida pasar delante de sus ojos.