Premio Jaime I al emprendedor del año

Llaollao: en España hay proyectos buenos que por falta de financiación se pierden por el camino

España es una cantera de emprendedores con muchos jóvenes con "ganas de comerse el mundo, y donde hay proyectos buenos que por falta de financiación se pierden por el camino, aunque sus creadores esperan que lleguen mejores tiempos, subrayó el fundador de Llaollao y Premio Rey Jaime I al Emprendedor 2013, Pedro Espinosa.

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Espinosa asegura que contó con facilidades en la financiación, un préstamo ICO de 120.0000 euros, pero que se lo dieron porque sus padres avalaron ese préstamo.

Entre el 2010 y 2011, reconoce, tuvieron un momento difícil, ya que el crecimiento era muy fuerte y mientras "tienes que financiar al franquiciado" y casi tienes que pagar al contado al proveedor; "nosotros teníamos recursos propios, pero podríamos habernos quedado en 2010 por falta de financiación".

Algo que ocurre a muchos proyectos, en su opinión, porque "por desgracia hay un determinado momento en el negocio que si no les ayudan se quedan ahí: en nuestro caso los socios aportaron capital".

Los inicios del emprendedor

Este joven emprendedor murciano empezó en el mundo laboral en la multinacional petrolífera BP, donde le asaltó un sentimiento de no poder aportar nada, “de que todo ya está diseñado, ".

De manera que en junio de 2009, en plena crisis, Espinosa abrió a sus 24 años en Dénia (Alicante) el primer Llaollao; un negocio inicialmente familiar cuyo objetivo era contar con 3 o 5 unidades.

Dos meses después, los turistas que se acercan a él dan por hecho que es una franquicia y le piden abrir una de ellas en distintos lugares: "cuando realmente no era un negocio enfocado a esta fórmula de negocio, pero la imagen corporativa que se diseñó y cuidó desde el principio nos ayudó, y hoy es la misma del inicio".

De forma que "primero hubo demanda de franquicia antes de crearla y luego tuvimos que generar la base de ese modelo y se perfilaron los modelos de suministro. Tienes que tener un buen equipo y tuvimos que montarlo de forma rápida para no desaprovechar las oportunidades", añade.

Llaollao surge de los viajes que Espinosa realizó a Estados Unidos, donde a principios del 2000 se recupera la tendencia del negocio del yogur helado de la década de los setenta, y que también empieza a implantarse en algunos países asiáticos.

Según explicó, "vimos la posibilidad de traer este negocio a España, con el márketing y la forma de vender de Estados Unidos, pero con el modelo de negocio y la calidad españolas".

Para que el consumidor no sólo acuda a sus establecimientos por el producto y el precio, sino también por la experiencia, Espinosa cree que aunque las redes sociales no han sido fundamentales en su crecimiento, pero sí lo han sido a la hora de difundir la imagen de marca, sobre todo entre el público joven y dinámico.

Hoy Llaollao cuenta con 130 tiendas en España (100) y el extranjero, y tras abrir en Denia y Benidorm las primeras tiendas propias, las primeras franquicias fueron en Madrid, Valencia e Ibiza.

Sin los errores cometidos en el inicio "no hubiéramos estado donde estamos; en casi todos los proyectos donde empiezas de cero tienes que aprender", resalta.

Aunque subraya que la crisis no es buena desde el punto de vista social por el sufrimiento que implica, cree que en su caso les ha permitido tener un crecimiento exponencial.

"Nos han favorecido ubicaciones que hoy están en un precio entre un 25 y 30 % más bajo, como las madrileñas Preciados o Gran Vía, algo que a principios de los 2000 no era viable".