Las televisiones autonómicas en decadencia

Estos medios no han conseguido solventar los problemas que desde hace años han provocado un descenso de audiencia generalizado

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Ahora mismo atravesamos un periodo en el cual nos planteamos la función de las televisiones autonómicas como servicio público. Todo esto lógicamente viene de tiempo atrás cuando la grave crisis que hemos padecido estos años hizo que el desaguisado fuera mayor.

En la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero fue cuando las administraciones autonómicas comenzaron a reducir gastos y esto como es lógico, tocó de lleno a las cadenas. El ajuste fue grande, pero no se realizó en los grandes costes fijos que tienen las cadenas, esto sumado a las deudas que ya tenían algunos, hizo que bajase mucho el nivel de la programación.

La pérdida de calidad tuvo por lógica una bajada considerable en términos de audiencia, pero también en cuanto a credibilidad, perdiendo la confianza de muchos espectadores. En algunos casos los datos malos han dado como consecuencia procesos de cambio. Telemadrid intenta recuperar credibilidad y alejarse de las épocas en que gobernaba Esperanza Aguirre e Ignacio González. En este giro se ha creado la nueva sociedad nónima Radio Televisión Madrid SA, así como la renovación de su Consejo de Administración que tiene ahora a Salvador Molina como presidente.

Aunque haya esta voluntad de cambio en Telemadrid, los trabajadores y la propia dirección todavía sufren las consecuencias del ERE de la cadena pública de 2014, donde se despidieron a 861 trabajadores. La cadena ha pasado en 2005 de una cuota del 14,4% en 2005 al 4,5% en agosto pasado.

En el caso de la TV3 catalana es también complicado, cuando en menos de 10 años ha pasado del 25% de cuota a un 9,4%. Este declive parece por haberse convertido en un medio a favor del proceso independentista, donde se han acumulado acusaciones de partidismo.

Podríamos enumerar a Canal Sur o los escándalos con la desaparecida Canal 9 valenciana, que no hacen más que dar la razón a quienes en muchos casos piensan que las televisiones autonómicas deberían ser privadas. La televisión autonómica debería ser un servicio exclusivamente para ofrecer información de cada región y no estar al servicio del partido de poder de turno.

Los televidentes han terminado por dar la espalda a unas televisiones que siguen perdiendo lentamente apoyo por parte de una ciudadanía que quizás está harta de ver en lo que se han convertido unas televisiones que llegaron a ser muy importantes hasta hace no mucho tiempo y que ahora parecen ser residuales a las audiencias, que al final son las que no mienten.

 

 

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