La mayoría persiguen conseguir una armonía entre la vida personal y familiar

¿Por qué las mujeres hacen los negocios de forma diferente a los hombres?

Llegar a un equilibrio entre la vida personal y profesional para conseguir igualarse a los hombres en el ámbito laboral es una de las mayores limitaciones que tienen las mujeres empresarias. Éstas llegan a conciliar las dos vidas con su capacidad de organización y de gestión del tiempo, al que están habituadas al hacerlo día a día, por herencia del pasado, señala Isabel Anthony, directora de Se Ese Uno.

¿Por qué las mujeres hacen los negocios de forma diferente a los hombres?Ten mentalidad empresarial ganadora
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¿Qué es Se Ese Uno?



Se trata de un centro de enseñanza para autónomos y pymes, ya sean hombres o mujeres, cuyo principal objetivo es transmitir al empresario la idea de que “puede ser el primero en su sector, mediante la utilización de una serie de herramientas que le lleven a adquirir una mentalidad empresarial ganadora y la ambición necesaria para destacar sobre el resto”.



Integrada en Se Ese Uno existe un proyecto, www.mujeryempresaria.es, que dedica su esfuerzo a ayudar, asesorar y enseñar a las mujeres las estrategias necesarias para que desarrollar con éxito su talento femenino que, muchas veces, se encuentra oculto por “falta de tiempo y por las obligaciones familiares que llevan encima”.



En la empresa se organizan actividades presenciales y seminarios intensivos de 1, 2 ó 3 días, que, además del objetivo original de la empresa, que es crear empresarios/as ganadores, pone hincapié en la utilización de herramientas de marketing y ventas, para que puedan competir con éxito en la nueva economía.



Hombres versus Mujeres



Lo que las mujeres definen como éxito empresarial dista mucho de lo que al respecto estiman los hombres. Ellos, se centran más en el negocio, que dé beneficios, que sea desde un primer momento viable económicamente.



Las mujeres emplean sus esfuerzos en fines más sociales, además de ganar dinero, que consideran un aspecto secundario. Prefieren tener la sensación, indica Isabel Anthony, de hacer “algo bueno” por las personas. “Son más pasionales, a la vez, que prácticas”.



Las mujeres son “excelentes” organizadoras y muy habilidosas en la gestión y organización, en hacer actividades simultáneas. Son 'multitarea'. También son buenas para solucionar problemas y crear proyectos en las empresas, “heredado desde la antigüedad al ser gestoras de sus familias y sus hogares”.



Una laguna en el talento femenino es el hecho de que las mujeres no piensan como primera meta en el beneficio económico, en ejecutar las ventas ni suelen pensar “en grande”.



Los hombres, por su lado, desde siempre han empleado y centrado su vida en el trabajo, en obtener beneficios para “sacar adelante a sus familias”, construyendo su mundo alrededor del trabajo y “dejando en manos de las mujeres la gestión familiar”.



Las mujeres no se lanzan a comercializar un producto o servicio sin antes hacer un estudio planificado y minucioso del proyecto. “No arriesgamos de la misma forma que los hombres”, somos más conservadoras, vamos paso a paso para construir, nos gusta compartir con otras personas para ir afianzando la idea y no comenzamos hasta que no tenemos atados todos los hilos”.



Los hombres, por el contrario, “arriesgan más que las féminas”. Se “lanzan al ruedo mucho antes” y, si se diera el caso de que el proyecto no sale bien, "tiene la capacidad de recuperarse con mayor rapidez y de comenzar otro, probando otro negocio”, asegura Isabel Anthony.