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Al cierre de marzo la deuda de los promotores inmobiliarios con las entidades financieras españolas alcanzaba los 205.892 millones de euros, de los cuales 59.561 millones (el 28,9 %), eran préstamos morosos, lo que muestra que las entidades que no han trasladado sus activos inmobiliarios a la Sareb también soportan cuantiosos impagos del sector promotor en sus balances.

En marzo de 2012, la morosidad promotora rozaba el 23 %, aunque tanto la cartera crediticia como el volumen de créditos dudosos eran muy superiores.

Según los expertos, todos estos ratios son un perfecto reflejo de la marcha de la economía y seguirán creciendo al menos hasta que no hayan transcurrido algunos meses desde que empiece a crecer la economía, ya que será entonces cuando se note la mejora del índice de desempleo, y con ella, la de los impagados.