Cara Marie, alquimista textil con sede en Nueva York

Cara Marie Piazza ha encontrado la forma de hacer moda consiguiendo que se produzca un balance respetuoso entre medio ambiente y humanidad.

Cara Marie, alquimista textil con sede en Nueva YorkCara Marie, alquimista textil con sede en Nueva York
  • linkedin
  • google+


Cara Marie Piazza ha encontrado la forma de hacer moda siendo sostenible, acortando las distancias en la brecha emocional entre el producto y el cliente, y en definitiva, consiguiendo con su particular forma de trabajar que se produzca un balance respetuoso entre medio ambiente y humanidad.



El arte y la naturaleza son inspiración para muchas personas, en el caso de Cara Marie Piazza ambas vertientes se unen y se funden con la moda para sacar al mercado un producto único, original, y sobre todo, sostenible.



Durante su época como estudiante en el Chelsea College of Art and Design en Londres, Cara comenzó a dar sus primeros pasos en la experimentación con textiles. Los comienzos vinieron con pantallas e impresoras digitales, pero la diseñadora no se sentía bien con el proceso, sintiendo que no disfrutaba de la creación de textiles a través de una pantalla.



Por ello, cambió la forma de hacer su trabajo y fue sumergiéndose en otro proceso de creación, convirtiéndose en una especie de alquimista de los textiles, disfrutando de forma manual todo el proceso de cosechar sus propios tintes, preparar todos los materiales y teñir los lienzos.



Y es que, Cara además de tirar más hacia lo manual, también apuesta en todo momento por la ética y la sostenibilidad en su profesión, por ello renuncia al teñido que realizan las grandes industrias de la moda, y apuesta por teñir sus diseños a través de flores y desechos alimenticios. De este modo, no solo evita emplear sustancias tóxicas y procesos que tienen un gran impacto negativo en el medio ambiente, además con su técnica, Cara es capaz de recuperar y dar un nuevo sentido y vida a productos que otros muchos dejarían perder en la basura.



Ubicada en Nueva York, Cara obtiene los materiales que necesita en los alrededores de la ciudad. Ella misma se encarga de recolectar y conseguir las flores y materiales que necesita para su proceso creativo, y que normalmente ya no son útiles para nadie. La diseñadora logra transformar desechos en materiales útiles para dar vida a sus textiles.





Una convicción que logra prendas únicas



Cara Marie es muy consciente del impacto ambiental y la carga ética que acompañan al mundo de la moda, la fabricación y comercialización de los textiles no es precisamente un sector amigable con el medio ambiente y, muchas veces tampoco, con los trabajadores del negocio. Por eso, esta diseñadora de Nueva York tiene una convicción clara: su moda es y será ética y sostenible.



Pero por si esto fuera poco, Cara ofrece a sus clientes un plus, y es que pocos productos pueden presumir de lo que sus prendas ofrecen. Por ejemplo, quién no querría tener una prenda para toda la vida que hubiera sido tintada con un ramo de flores especial.



Con la técnica empleada por Cara esto es posible. Tener cualquier textil que haya sido tintado con las flores del ramo de un día tan especial como el de una boda, o con las flores y plantas del jardín de un ser querido, por ejemplo, es algo a lo que muchos clientes no pueden ponerle precio.



Los textiles que ofrece Cara son, por tanto, un producto muy cuidado y muy emocional, que atrae al consumidor porque le genera un vínculo especial con él. Por su parte, la diseñadora ha sido capaz de encontrar su actividad ideal, una actividad con la que disfrutar cada día y gracias a la que puede vivir, vivir estando satisfecha con lo que hace y con cómo lo hace.



En una entrevista Cara afirmaba que el teñido natural le ofreció la oportunidad de ser una alquimista urbana y mover su trabajo lejos de su ordenador, todo un reto en una sociedad como la de hoy en día en la que las pantallas lo rigen todo.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.