Richard Florida: "La riqueza procede de la habilidad de combinar los talentos"

La creatividad es la nueva economía

“La habilidad de emplear nuestra propia creatividad para influir en la creatividad de otros, es la manera de crear riqueza en nuestra sociedad. Es por esto que la creatividad es la nueva economía”, o por lo menos así lo cree Richard Florida, Director de Business y Creatividad en el Martin Prosperity Institute, así como profesor en las universidades de Toronto y Nueva York.

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Para Florida vivimos el mayor momento de transformación económica de la historia y durante la London Policy Conference desglosó su teoría con un breve repaso a la manera en la que los seres humanos creábamos riqueza.



“Al principio usábamos las materias primas. En la Revolución Industrial cambiamos al trabajo físico, para en los últimos 20-30 años empezar a introducir la creatividad. En los años 80 se produjo el despegue de la creatividad humana. Sólo en Estados Unidos se crearon 20 millones de nuevos trabajos, y todo ello provocado por la aplicación de la creatividad en el campo de la ciencia y la tecnología”, comentó Florida.



Según los datos de Florida, en la actualidad un tercio de la población activa en EE.UU. está relacionada directamente con la producción creativa, que contrasta fuertemente con los porcentajes de finales del siglo XIX (5%) y de mediados del siglo pasado (10%).



Estas tasas han ido creciendo exponencialmente en las últimas décadas, hasta alcanzar incluso el 50% en países como Canadá, Japón o las regiones del norte de Europa, pudiendo llegar hasta el 80% en los próximos años.



En este sentido, Florida asegura que todo ser humano es creativo, no sólo los grandes artistas o científicos, por lo que “es nuestra labor y nuestro desafío trabajar activamente para aumentar estos porcentajes”.



En este punto volvemos al planteamiento inicial: cómo la creatividad se contagia propiciando riqueza. Florida expone que si la unidad económica y social de antes eran las corporaciones industriales, en la actualidad los son las ciudades/comunidades en sí mismas. Esto es lo que se conoce como los ecosistemas innovadores como el eje Nueva York-Washington-Boston o Londres-Leeds-Manchester, o Bombay-Bangalore o Peking-Shanghai.



Por lo tanto, la riqueza se deriva del talento de la gente para combinar y volver a combinar hasta llegar a nuevas creaciones. Florida puso también el ejemplo de Berlín, donde después de la caída del muro empezó a establecerse la gente más creativa y ahora se atisba como un polo de riqueza, elegido incluso por Twitter como su sede europea.