La Colegiala, la empresa que convierte en arte el hacer pan

En La Colegiala son expertos en ofrecer productos artesanos, naturales y saludables desde hace más de 30 años, desde que Manuel Baños apostara por dar al pan la importancia que merece.  

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La Colegiala basa su negocio en hacer de la panadería un auténtico arte, lo que la ha convertido en la panadería artesanal más grande de nuestro país. Funcionando bajo el modelo de franquicia, todos y cada uno de los asociados deben superar una rigurosa formación que asegure que en las nuevas aperturas de la marca se van a ver reflejar y mantener los valores tradicionales que su fundador legó a La Colegiala.
 
La Colegiala es una cadena experta en ofrecer productos artesanos, naturales y saludables. Apuestan por un modelo de negocio y por un producto que muchos dicen tener pero que, a la hora de la verdad, pocos ofrecen realmente.
 
La marca apuesta desde siempre por lo tradicional, lo artesano y la calidad, su lema a día de hoy, cuando el mercado está plagado de productos que no son lo que dicen ser, es: “Somos panaderos, pero somos artesanos y podemos demostrarlo”.
 
La Colegiala, la historia de Manuel Baños
 
Manuel Baños es el fundador de La Colegiala, desde niño ayudaba a su padre a hacer pan. Dicha actividad ocupaba muchas horas de su tiempo y era algo que en Manuel despertaba amor y odio a partes iguales.
 
Al cabo de unos años, Manuel decidió abrir una tienda de electrodomésticos de la que, lo más destacado, era su buen trato y empatía hacia los clientes. Pero con el tiempo, se produjo en él una vuelta natural a sus orígenes, y volvió al negocio del pan, un producto que Manuel entendía que debía ser natural y saludable, ya que se trata de un alimento de primera necesidad.
 
Por todo ello, Baños le ponía mucha dedicación y cuidado a los panes artesanales que producía, recetas que creaba y probaba él mismo, y que no dudaba en desechar si le parecía que no estaban a la altura. Poco a poco, Manuel comprobó que los almacenes a los que llevaba su pan para la venta no le daban al producto la atención que merecía, así que tomó la decisión de abrir su propio negocio para vender sus diferentes referencias de pan.
 
El primer establecimiento de La Colegiala nació hace poco más de 30 años, y en él, Manuel puso a la venta un total de 30 referencias diferentes de pan, siempre investigando y probando para mejor su producto artesanal.
 
 
La Colegiala hoy en día
 
Actualmente, la marca se encuentra en pleno proceso de consolidación de su sistema comercial. Desde siempre su apuesta ha sido que sus productos en venta sean productos 100% hechos por ellos mismos, sin adquirir en ningún momento productos de terceros.
 
Esta forma de proceder le ha valido a la empresa posicionarse como una propuesta muy diferente en el mercado, convirtiéndola en la primera panadería artesanal más grande en nuestro país, además de ser la más alejada de los procesos industrializados para fabricar el pan.
 
Cuando La Colegiala contaba con varios locales, la empresa comenzó a recibir solicitudes de muchas personas interesadas en abrir franquicias con su marca. Pero los responsables de la empresa tienen claro cuánto cuesta ofrecer un producto de calidad como el suyo, hacerse un hueco en el mercado y mantenerlo; es por ello, que ante la avalancha de solicitudes, no se volvieron locos y prefirieron esperar para abordar este proceso en el momento en que tuvieran claro cómo era mejor hacerlo y estuvieran preparados para afrontarlo.
 
Su forma de proceder
 
La forma de funcionar de La Colegiala requiere una logística muy complicada, y que debe estar muy bien medida. Se va a diario a todas las panaderías, no se congela el pan, por lo que tampoco usan aditivos químicos ni grasa, y aunque este sistema de trabajo es ejemplar, y el producto de primera calidad y natural, esta forma de funcionar supone un esfuerzo muy grande, que a día de hoy tratan de mantener en todos sus locales franquiciados.
 
Desde la empresa se exige a los franquiciados ser fieles a la filosofía y características propias de la marca desde hace 30 años, por ello, no han dudado en llevar con mucha cautela el proceso de apertura de nuevos locales.
 
Sus franquicias
 
La Colegiala se aleja de la figura de los inversores, lo que busca es gente capaz de involucrarse a diario en el negocio y dispuesta a superar la formación necesaria y exhaustiva que hay que pasar como requisito para abrir uno de sus locales.
 
Con el paso de los años los responsables de La Colegiala han elaborado todo un protocolo específico, que les ha supuesto mucho trabajo e inversión, pero que ahora les sirve para decidir qué interesados son aptos para abrir uno de sus locales y cuáles sería mejor que desistieran de la idea.
 
El futuro
 
Valencia estrenará dos nuevos establecimientos de La Colegiala antes de que finalice 2016, estrenará local también Cartagena, y en Madrid podrían ser tres los nuevos locales, ya que cuentan con dos candidatos y una precandidata en plena formación.
 
Como es habitual en La Colegiala, las cosas se hacen con calma y bien, como si de un pan artesanal se tratara, así que se toman su proceso de expansión con tranquilidad, paso a paso pero sin quitar su punto de mira de la idea de ir expandiéndose a más regiones del país.
 
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