Entrevista a Jaime Esteban, director general de Angels Capital

Angels Capital: “Junto con Lanzadera formamos una especie de fábrica de empresas”

Apoyar a los emprendedores desde el comienzo es el principal objetivo de Angels Capital, que junto a la aceleradora Lanzadera, han formado “una especie de fábrica de empresas”, asegura el director general de Angels, Jaime Esteban, a quien le gusta pensar que desde su organización están ayudando a crear sociedades sostenibles en el tiempo.

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¿Qué buscáis en una idea de negocio?

Lo primero y lo más importante es que esa idea sea realmente capaz de satisfacer las necesidades de algún cliente. Qué busquen alguna necesidad y que intenten ser muy buenos en eso. Que piense siempre en el cliente. Eso es lo más importante. Luego hay otras cosas como que sea una idea innovadora, que tenga una especialización, que haya encontrado un nicho virgen, que pueda crecer y que la transición de la idea a la empresa sea posible.

 

¿Qué esperáis de un equipo fundador?   

Dos características fundamentales: liderazgo, que tengan la capacidad de liderar un equipo, pero sobre todo, que tengan mucha capacidad de ejecución. La distinción entre un proyecto que sale adelante y uno que se queda en el camino es precisamente que los líderes tengan mucha capacidad de ejecución. Que se tiren a la piscina en seguida, que salgan rápidamente a buscar al cliente, que sean capaces de escuchar al mercado, que modifiquen su proyecto, su plan o producto porque es lo que el cliente realmente necesita. Mucha orientación al cliente. Al final tienes que satisfacer a un cliente que va a pagar por tu producto o servicio. Entonces, lo fundamental es encontrar rápidamente a ese cliente y que se centren en su satisfacción. Esto hay que hacerlo muy rápido, no puedes dedicarle mucho tiempo al planeamiento. Mucha ejecución.   

¿Cómo hacéis la valoración de las empresas?

En este sentido somos muy clásicos en Angels Capital, creemos que un proyecto vale en función de la capacidad de generar caja que tiene, para lo que utilizamos proyecciones financieras y descuentos de flujo de caja, pero eso es sólo una parte, una parte de la valoración económica del proyecto. La valoración total es una mezcla de esa valoración económica más una valoración del equipo, de cómo tienen estructurada la compañía, de cómo puede impactar ese proyecto en su entorno, en la sociedad en la que se desarrolla, por ejemplo, si van a crear empleo. Lo primero es la viabilidad económica, pero también viabilidad del equipo, social… buscamos un conjunto de circunstancias.

¿Cuánto invertís por operación?

Depende, porque cada proyecto necesita un importe diferente. Hemos hecho operaciones de dos millones y otras de 180.000€, entonces, si el equipos nos gusta y el proyecto nos gusta tratamos de financiar la ronda con la necesidad que hay. Podemos cubrirla directamente nosotros, o coinvirtiendo con otros inversores, pero no tenemos un ticket fijo. Tratamos de cubrir la necesidad que tenga el proyecto en ese momento.

¿En qué fases invertís?

Nosotros somos muy seed (semilla), invertimos siempre en las fases iniciales. Nos gusta pensar que estamos ayudando a crear empresas y entonces invertimos cuando realmente podemos aportar valor que es en ese momento del arranque. Primero, porque hay un hueco vacío en la financiación de empresas y dos, porque nuestra vocación es ayudar a empresas. Nos gusta pensar que junto con nuestra aceleradora Lanzadera formamos una especie de fábrica de empresas. Es en esta fase donde nos sentimos más cómodos y donde sentimos que aportamos más valor, no sólo valor económico, sino que también les trasladamos un modelo de gestión.

¿En qué sectores invertís?

No tenemos una limitación sectorial. Si encontramos proyectos que nos gustan, invertimos con ellos, aunque sí que es cierto que tenemos algunas preferencias. Hay un sector que nos gusta mucho que es el del turismo, que es la primera actividad económica de la Comunidad Valenciana y de España y que además queda mucho por hacer. Nos gustan mucho también los proyectos de economía offline, los proyectos de tocar, de economía real, que generan empleo, que mueven efectivo, que generan riqueza.

¿Qué porcentaje os quedáis?

Cada proyecto tiene una necesidad diferente, por lo tanto el porcentaje lo acordamos con los emprendedores en función del capital que cubrimos. Podemos encontrarnos que debido a la cantidad que ponemos, pues nos quedamos con un importe mayoritario y en otro caso, pues estamos en minoría. Siempre hacemos un traje a medida a los proyectos. No tenemos una regla fija para establecer la participación que nos quedamos de la empresa.

¿Qué auditáis en las empresas antes de invertir?

Aquí distinguimos entre dos tipos de inversiones diferentes, aquellas que vienen desde el mercado y las que vienen de Lanzadera. En las inversiones que vienen desde Lanzadera, nuestra auditoría es siempre mucho menor, porque llevamos once meses trabajando con ellos y prácticamente se han constituido con nosotros, lo que nos permite conocer todas sus vicisitudes. Cuando vienen de fuera, dependiendo del grado de madurez del proyecto, hacemos un due diligence al uso que en función del modelo tendrá un alcance u otro. Miramos que todos los riesgos potenciales de la compañía estén cubiertos, es decir, que laboralmente los contratos con los trabajadores estén correctos, que jurídicamente no haya ningún pleito en marcha, que se cumpla la legalidad al cien por cien, si tienen patentes, pues que estás estén protegidas y a nombre de la compañía. Al final hacemos una due diligence financiera, comercial, tecnológica… siempre en función del tipo de proyecto. Se audita la parte fiscal, laboral, mercantil, legal y financiero, esto mínimo.

¿Qué aportáis a los proyectos aparte de dinero?

Aparte de dinero, hay una parte que nos gusta trasladar y que es muy importante para nosotros y es el modelo de gestión, que aportamos a todos los proyectos en los que invertimos. Un modelo de gestión que proviene de nuestro promotor, Juan Roig (presidente de Mercadona), quien cree que tiene la obligación de compartirlo con el resto de la sociedad. Entonces, desde Angels Capital les damos este modelo, que les ayuda a estructurar su compañía y a ordenar sus ideas, por eso nos gusta decir que somos una fábrica de empresas. Además, les incorporamos una disciplina en cuanto a la profesionalización de la empresa, incorporando órganos de gobierno colegiados como consejos de administración, como la disciplina de un seguimiento mensual donde se tienen que revisar los por qué de todas las cosas. Los emprendedores se disciplinan mucho en la gestión de la compañía y esas buenas prácticas les ayudan mucho. Al final son tres patas: la profesionalización, un modelo de gestión y la financiación. Tenemos una posición muy participativa. Estamos muy en el día a día de las compañías.

¿Cómo se decide el momento de la salida?

Nosotros tenemos una filosofía muy especial. Nuestra filosofía es ayudar a un emprendedor o a un grupo de emprendedores a sacar su empresa adelante. Nos gusta ayudar a crear empresas que sean sostenibles en el tiempo, entonces, en ¿qué momento salimos? Nosotros salimos vendiendo nuestra participación al emprendedor, salvo que él quiera otra cosa. Tenemos una política muy marcada en nuestros pactos de socios de cómo y en qué momento salimos. Nunca salimos antes de que la empresa esté preparada para nuestra marcha, entonces, para poder salir, pedimos que en el último año la empresa haya generado flujos de caja libre positivos, que el presupuesto para el año siguiente contemple que también se van a generar y que el ratio de deuda sobre ebitda no supere las tres veces, es decir, que la empresa no esté excesivamente apalancada para financiar nuestra salida.

Si esto se produce, entra en juego una cláusula en la que el emprendedor tiene derecho a comprarnos la participación y nosotros a vendérsela. Siempre se tienen que dar estas circunstancias descritas. A partir de ahí, nosotros nos limitamos a nuestra rentabilidad. Nuestra salida establece los múltiplos de ebitda que nos pagan por nuestra participación, pero siempre y cuando eso esté dentro de un túnel de rentabilidad. Es decir, aunque pudiéramos sacar un 200% de rentabilidad, lo que hacemos es capar nuestra rentabilidad, le ponemos un techo porque nuestro objetivo no es hacer tanto una salida muy grande, sino conseguir que la empresa sobreviva en el mercado. Esto es un tema muy concreto y muy diferencial de Angels Capital, precisamente por nuestra filosofía, que es crear empresas sostenibles