Jesús Gil, las dos caras del empresario

La historia de un hombre al que el fútbol le sirvió de cortina de humo para su gran objetivo, la política

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Jesús Gil fue un empresario de la construcción y presidente de un club de fútbol, el Atlético de Madrid, que decidió en los años 90 comenzar su aventura en el mundo político para obtener beneficios tanto económicos como judiciales.

Ganó 3 veces las elecciones por su dominio de la comunicación con un lenguaje populista en el que con jocosidad y usando la psicología de la falsa humildad se hizo ver como un hombre hecho a sí mismo. Podríamos decir que tiene ciertas similitudes con Berlusconi, sus enemigos eran los mismos, los políticos tradicionales y la persecución de los jueves.

Gil pasó por la cárcel ya en 1969, después de desplomarse el techo de su restaurante en Los Ángeles de San Rafael (Segovia), el resultado fue 58 muertos. Salió en 1971 después de abonar 400 millones de pesetas de la época y recibir un indulto por Franco

El 26 de junio de 1987 se convirtió en presidente del Atlético de Madrid después de ganar las elecciones. Cuando comenzaron los años 90 decidió que no solo quería ser el típico empresario de la construcción que hace amistad con el concejal de Urbanismo de turno, Él quería tener el control total.

En 1991 comenzó su escalada con su frase “Yo soy millonario, no necesito robar al pueblo”, se sometía sin vergüenza y de forma espontánea a las cámaras, incluso mandó un vídeo a 50.000 hogares de Marbella intentando romper con los partidos tradicionales. El resultado fue que su partido, el GIL (Grupo Independiente Liberal) arrasó en las elecciones logrando 19 de los 25 concejales.

En la primera legislatura la ciudad cambió radicalmente, destruyendo parte de Marbella para edificar una nueva ciudad erradicando la droga y prostitución (al menos la visible). Se entregaron viviendas sociales, atrayendo también a inversores, sin importar de donde procediese el dinero. La ciudad se volvió a elevar en lo mediático. Las consecuencias judiciales de este periodo se terminaron llamando saqueo y llevarían a la cárcel a Gil en 2002.

Gil convirtió al Atlético de Madrid en Sociedad Anónima Deportiva, de la que era el máximo accionista, gracias a 2.000 millones de pesetas que luego la justicia descubrió que nunca abonó e incluso se presentó a las elecciones generales, donde obtuvo solo 16.452 votos, todo un batacazo.

El 7 de enero 1999 estalló el “caso camisetas” donde Gil fue encarcelado por el desvío de 450 millones de pesetas de dinero público a las arcas de su club por publicitar “Marbella” en las camisetas colchoneras. Salió de la prisión a los pocos días. A pesar de esto logró su tercera mayoría consecutiva y trece alcaldías en el sur de España.

El 22 de diciembre de 1999 el juez de la Audiencia Nacional ordena intervenir el Atlético de Madrid por desvío de fondos a su club por 9427 millones. En octubre del 2000 es cuando Gil se ve realmente acorralado, pues la Audiencia de Málaga le condena a 28 años de inhabilitación por el “caso camisetas”. En 2001 se puso la cosa aún peor con 25 imputaciones en procesos penales. Después de unos breves ingresos en prisión, el 24 de abril de 2002 dimite de alcalde y elige a su sucesor, Julián Muñoz. Un año después abandona la presidencia del Atlético. Un infarto masivo acabó con su vida en 2004.

 

 

 

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