Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (Parte II).

Prosigamos con el análisis del Impuesto sobre Sucesiones. En la entrada anterior vimos cuales eran sus principales rasgos característicos, que constituía el Hecho Imponible, quienes eran Sujetos Pasivos del Impuesto, como se obtenía la Base Imponible, así como qué se consideraban deudas, cargas y gastos deducibles para su cálculo.

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Ahora analizaremos qué constituye la Base Liquidable, el Tipo de Gravamen y la Cuota Tributaria.  

Base Liquidable.

Partiendo de la Base Imponible, la cual vimos que se obtenía de la diferencia entre el valor real de bienes y derechos que constituyeran la herencia y los posibles deudas, cargas y gastos que pudieran gravar dichos ítems, la Base Liquidable se obtiene de aplicar al resultado anteriormente mencionado una serie de reducciones que se encuentran establecidas en el Ordenamiento Jurídico. Dichas cuantías toman en consideración las circunstancias del Sujeto Pasivo en cuanto al parentesco y afectividad que pudiera tener con el causante. Dado que las cuantías son cambiantes, únicamente analizaremos las agrupaciones que existen legalmente respecto al parentesco:

  • Grupo I: engloba a descendientes y adoptados menores de veintiún años. Se podrán deducir de la cuota que resulte una cantidad fija a la que se le añadirá otro montante por cada año que al heredero le falte para cumplir los 21 años, con un límite total máximo.
  • Grupo II: hace referencia a aquellos descendientes y adoptados de 21 años o mayores, así como cónyuges, ascendientes y adoptantes. La reducción únicamente será una cantidad establecida.
  • Grupo III: miembros colaterales de segundo y tercer grado. También se encuentran incluidos ascendientes y descendientes por afinidad. La reducción será una cantidad predeterminada inferior a la del Grupo anterior.
  • Grupo IV: colaterales de cuarto grado, así como grados más distantes y los que legalmente se consideran extraños, esto es, terceros con los que no exista ningún vínculo de parentesco o afinidad. Para estos casos no se prevé reducción alguna.

Existe un supuesto especial: si la recepción de los bienes y derechos la realizan personas con algún tipo de minusvalía (física, psíquica o sensorial), se aplicará una reducción independiente a la que le pudiera corresponder en función al grado de parentesco con el causante.

Tipo de gravamen y Cuota Tributaria.

Para calcular la cuota tributaria que deba hacerse efectiva para el pago del Impuesto, debe tomarse la Base Liquidable y aplicarle el porcentaje que cada Comunidad Autónoma haya fijado (tienen potestad para hacerlo y en la mayoría de casos es así). Si en su defecto la Comunidad no lo hubiera establecido, se estaría a lo dispuesto en la escala que figura en la legislación a este respecto de ámbito estatal.

Como podemos ver en este tipo de Impuesto, tiene relevancia quien es el heredero fiscalmente hablando, puesto que la carga tributaria no será la misma si el grado de parentesco es uno u otro.

No obstante, hay muchas Comunidades que tienen establecida una bonificación a la cuota a liquidar, en algunos casos del 99 por ciento, por lo que no es tan gravoso como pudiera parecer. Si bien esto es así en varios territorios, en otros el Impuesto sobre Sucesiones es elevado (sin que esté prevista una bonificación tan interesante o sin que simplemente exista). El principal problema radica en los lindares del patrimonio que componga el caudal hereditario, puesto que en algunos casos sin ser unos bienes de gran notoriedad su valoración hace que para un contribuyente medio se dispare la tributación y se vea abocado a renunciar a la herencia por no poder hacer frente a ello.

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