Impuesto sobre el Valor Añadido: Tipos de Operaciones, Funcionamiento y Forma de Cálculo Parte II

Prosigamos con el análisis del Impuesto sobre el Valor Añadido. En la entrada anterior analizamos sus características, quién tiene la consideración de obligado tributario del mismo, así como cuál es el territorio de aplicación. Pues bien, nos centraremos en la tipología de operaciones a las que afecta, así como su funcionamiento y forma de cálculo.

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¿A qué operaciones afecta?

Como dijimos anteriormente, se encuentran sujetas al Impuesto aquellas operaciones que sean realizadas por empresarios y profesionales en el ejercicio de su actividad habitual, consistente en la entrega de bienes o la prestación de servicios. La pregunta lógica que puede surgirnos es la siguiente:

¿Qué tiene la consideración de entrega de bienes?

Por citar algunos ejemplos, puesto que hay muchos:

  • Transmisión de bienes inmuebles entre empresarios y profesionales. Como regla general, si se trata de operaciones entre particulares, existe exención de IVA y, por tanto, sujeción a Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales.
  • Entregas de bienes para un proceso productivo.
  • Contratos de arrendamiento con cláusula de opción de compra. Su devengo se producirá a partir del momento en que el arrendatario se comprometa a ejercer su derecho sobre el bien inmueble.
  • Cesiones de bienes en ventas a plazo.
  • Contratos de arrendamiento de un local.
  • Aportaciones que no tengan carácter dinerario llevadas a cabo por Sociedades o Comunidades de bienes, así como las adjudicaciones de este tipo en casos de disolución o liquidación de aquellas.

¿Qué tiene la consideración de prestación de servicios?

  • Arrendamiento de bienes o negocios, por ejemplo locales.
  • Cesiones de uso.
  • Disfrute de bienes.
  • Ejercicio independiente de una profesión u oficio, como por ejemplo, un asesor, abogado, médico, arquitecto, etc.
  • Cesión de derechos de autor y derechos de propiedad industrial e intelectual.
  • Traspasos de locales de negocio.
  • Transportes.

¿Cómo funciona?

Hay dos fases diferenciadas en la aplicación del Impuesto sobre el Valor Añadido por parte de los empresarios y profesionales:

  • Por sus adquisiciones de materiales, herramientas, etc. deben soportar o pagar una cuota de IVA.
  • Por la venta de sus productos o la prestación de servicios repercuten a sus clientes la cuota correspondiente de IVA que después están obligados a ingresar a Hacienda.

¿Cómo se calcula la liquidación?

Cada liquidación de este Impuesto se calcula restando del IVA devengado o repercutido a los clientes el IVA soportado por la realización de compras a proveedores. Son declaraciones que se presentan de forma trimestral en la mayoría de casos, a excepción de las grandes empresas que lo hacen de forma mensual.

Si resulta que es positiva, la cantidad que se obtenga deberá ingresarse a Hacienda. Si por el contrario es negativa, se descontará de la cuota positiva del trimestre siguiente en el que así sea.

En caso de que la cuota a final de año resulte negativa, podrá optarse por reservar las cantidades abonadas para que sean compensadas (y deducidas) en el siguiente ejercicio fiscal o bien por la devolución.

 

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