Ideas de negocio tan curiosas como suculentas

Si te asaltan ideas de negocio y piensas: “no puede triunfar porque es demasiado loco”, tal vez te estés anticipando de forma negativa a los acontecimientos, y si no, fíjate en los siguientes ejemplos tan curiosos como rentables.

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Si te asaltan ideas de negocio y piensas: "seguro que no tiene ni una oportunidad de triunfar porque es demasiado loco", tal vez te estés anticipando de forma negativa a los acontecimientos. Son muchos los que un día vieron la luz, y a pesar de lo que su entorno les decía, se lanzaron con ideas de negocio que son, cuanto menos, curiosas. Ejemplos de cómo ideas descabelladas han acabado en éxito, más o menos breve, pero siempre suculento, hay muchos. Hoy conoceremos algunas.


Uno de los ejemplos más locos es el de "La página del millón de dólares"; todavía puede encontrarse en la Red y no es precisamente bonita, pero en su día le dio a su creador un millón de dólares. ¿Cómo? Pues en 2005 un norteamericano pensó que podía vender cada píxel de una página web por un dólar para colocar publicidad. Normalmente, las páginas cuentan con 1000 píxeles de ancho, por lo que al vender un espacio de 1000x1000, voilà: un millón de dólares. El resultado de la página no es nada estético, pero funcionó y su creador logró hacerse millonario, tal vez porque era algo original, tal vez por el hecho de ser el primero en pensarlo. La cuestión es que la página llegó a ser conocida y la idea no necesitó apenas inversión.


Otro filón son las agencias. Las hay de muchos tipos, pero sin duda una Agencia que te proporciona excusas es algo que puede parecer imposible de obtener el triunfo. Pues no, y Alibi Network es la muestra de ello. Por una cuota anual la agencia proporciona a sus clientes excusas y la credibilidad necesaria para que se sostengan. Quién no ha dado vueltas alguna vez a cómo librarse de ir a la oficina o a cenar con sus suegros, puede parecer poco ético, pero el negocio es legal y para sus creadores, muy rentable.


Las mascotas, otro buen nicho de negocio. Pero ¿qué pasa cuando te ves incapaz de mantener sana y salva a una? Esta duda asaltó al creador de la Roca Mascota. Nos situamos en una reunión de amigos en un bar charlando sobre el tema, de repente, uno de ellos confiesa que la única mascota que a él le valdría sería una roca. Hasta ahí como broma estaba bien, pero él miró más allá y se dio cuenta de que, tal vez, hubiera más personas esperando que llegara la roca de su vida. Sorprendentemente el negocio cuajó, y el padre de la idea ganó mucho dinero con el tema.

La famosa Batamanta. Pocas personas hay que no la conozcan hoy en día, sobre todo por las variadas parodias que ha supuesto. Pero a pesar de las muchas bromas que provoca, también ha proporcionado mucho dinero a las empresas que la comercializan. El modelo clásico alcanzó los más de veinte millones de ventas en 2009 en todo el mundo.



¿Quién se atrevería a jugar con la inocencia infantil en Navidad? Pocos, por eso el creador de SantaMail lo vio claro, y lanzó la ilusionante idea de enviar cartas a los niños firmadas por el mismísimo Papá Noel, al módico precio de diez dólares la carta. La suma de cartas enviadas fue creciendo, y con ella los beneficios del intermediario de Santa Claus.



La superstición, creer en la suerte... a ello estaría dando vueltas Ken Aaarón, el creador de Lucky Break Wishbone Co., cuando se decidió a lanzar sus huesos de la suerte de plástico. En su Web te recomiendan hasta qué tipo de momento u ocasión especial es buena para regalarlos, y en 2011 estaba a punto de alcanzar el millón de dólares en ventas. Eso sí, dejan claro que sus productos son de calidad y no han producido daños a ningún ser vivo durante su proceso de fabricación, que la suerte de unos no tiene que ser la desdicha de otros.



Por último, la revelación del Padre McKoy que, cansado de la cantidad de inversión en cartuchos de tinta que se realizaba en su abadía de Estados Unidos, decidió ponerse a fabricar los suyos propios. Pues McKoy, no solo dejó de gastar en cartuchos, si no que desde entonces la abadía no ha parado de ganar dinero con la decisión (en 2005 alcanzaron los 2,5 millones de dólares).



Como se dice en el mundo de los negocios “no es una persona la que decide si una idea es buena o no, lo decide el tiempo”. Así que, si te asaltan ideas pero te parecen muy locas, no te desanimes, tal vez estés ante tu idea del millón.

 

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