Gustavo Marquina, tercero en el campeonato mundial de pizza

Se llama Gustavo Marquina y es hijo del cuatro veces campeón del mundo en pizzas, Jesús Marquina. Dos generaciones unidas por una misma pasión: la cocina y las pizzas, especialidad de la casa. Ambos se encuentran entre los cinco mejores pizzeros del mundo en diferentes categorías.

Gustavo Marqueta, tercero en el campeonato mundial de pizzaGustavo Marqueta en uno de los concursos. Foto: comervalencia.com
  • linkedin
  • google+

‘De padre pizzero, hijo cocinero’. Así se estrena este joven emprendedor con dotes para la hostelería heredadas de su padre Jesús Marquina, que hace poco fue proclamado, por cuarta vez, como el mejor pizzero del mundo en categoría individual. Desde que logró ganar ese título en Salsomaggiore en 1999 (Italia), no ha habido nadie que haya conseguido igualarlo. 

Con tan solo 13 años, el hijo de “Marquinetti” quiso seguir los pasos de su padre, ayudando desde muy pequeño en el restaurante familiar, para en 2003 “crecer profesionalmente” y formarse en el I.E.S, Hotel Escuela en Ciudad Escolar de Madrid.

Más adelante comenzaría a ofrecer sus servicios en la Universidad Autónoma de Madrid, desde donde saltaría a las cocinas del dos estrellas Michelin Paco Roncero, con quien haría prácticas.

Finalmente, su trayectoria y su aprendizaje fueron reconocidos en el mismo campeonato en el que proclamaron a su padre como mejor pizzero del mundo. En esta ocasión, Gustavo recibió el tercer puesto -en categoría individual- con una pizza de polenta e higos. También recibió el 3º puesto de España en el 2000, en acrobacia de pizza y en 2011 fue proclamado campeón del mundo en Artístico “que mide la calidad y la decoración”, explica el joven cocinero.

El esfuerzo siempre tiene recompensa, y por ello el Ayuntamiento de Tomelloso, donde reside la familia, quiso recompensarles con una placa en su honor y en el de su padre.  

Actualmente, este emprendedor trabaja en la Trattoria Da Claudia, un restaurante situado en el Paseo de la Alameda en Valencia. Pero confiesa que tiene pensado montar un negocio de aquí a 2 o 3 años con su nombre, y su propia personalidad en la cocina. Él mismo asegura haber heredado “la constancia y la responsabilidad” del mejor profesor que podía tener, su padre.