Asegura que las declaraciones del Gobierno son “muy triunfalistas”

Gay de Liébana: la realidad económica son las persianas bajadas del comercio

El economista José María Gay de Liébana ve "muy triunfalista" el mensaje de recuperación económica del Gobierno, que solo se está centrando "en la parte buena" para lanzar una señal de optimismo, "pero la realidad está en la calle", en las "persianas bajadas" de los comercios.

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Gay de Liébana, profesor de Economía Financiera y Contabilidad y doctor en Ciencias Económicas y Derecho, ha calculado, antes de intervenir en un congreso de AECOC sobre productos del mar, que pasarán dos años hasta que la mejora de los datos macroeconómicos se traslade a la economía doméstica de los españoles.

A pesar de admitir que el dato de afiliaciones a la Seguridad Social de mayo es "bueno", teme que tras esas cifras haya "mucha estacionalidad", y advierte de que prácticamente la mitad de los cinco millones largos de parados llevan tres años o más sin trabajar y "no van a salir" de su condición. También insiste en que los españoles "no volveremos a lo de antes", es decir, a la situación previa a la crisis, que quedará "para escribir libros".

Gay de Liébana aprecia que los bancos estén "contestando al teléfono" a las empresas, a las que están concediendo crédito para nuevos proyectos. Sobre el "viejo crédito", el ya concedido, el economista ha aconsejado redefinir el planteamiento de la deuda a pesar de que la banca "quiere cobrar ya".

Ha incidido en que es preferible rebajar la presión sobre el acreedor con un mayor periodo de carencia y así fomentar "la cultura del pago, no la del impago", de la misma manera que debería suceder con la deuda pública española.

Ante la presión de los organismos internacionales, Gay de Liébana receta una reconversión en deuda perpetua de la parte proporcional que excede del 60% del PIB, para de ese modo "trabajar sin ninguna presión" e incluso solicitar "una condescendencia de déficit".

Ello ayudaría a "aflojar" las recaudaciones tributarias para, sobre todo, "dar alas" a la economía privada. Sobre los resultados de las elecciones europeas del 25-M, lo ha interpretado como "una tarjeta amarilla" que la sociedad le ha sacado a la clase política, sobre todo a los dos grandes partidos.