Fiscalidad de los Planes de Pensiones. Formas de Rescate. Rescate en forma de Renta y en forma de Capital.

En una entrada anterior, vimos que los Planes de Pensiones son una de las fórmulas más cotidianas de ahorro fiscal si nos referimos a la Declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

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Ya introdujimos el funcionamiento, así como las limitaciones de ahorro que existen, el diferimiento y definimos las formas de rescate existentes. Pues bien, vamos a profundizar sobre estas últimas.

Cómo vimos, las dos modalidades que prevé el Ordenamiento Jurídico son en Forma de Renta y en Forma de Capital.

Rescate en Forma de Renta.

Consiste en el cobro de una renta, con independencia de que sea con una periodicidad mensual, trimestral o semestral. Debemos decir que esta es la opción que elige la mayoría de personas para recuperar su Plan de Pensiones puesto que es la que mejor encaja con la idea de ser un complemento para la Pensión Pública.

De esta manera, el dinero que cobremos se integrará junto con las demás Rentas del Trabajo para tributar, incluida en la Base General del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas. Por tanto, el dinero de la pensión tendrá una consideración equivalente a la del salario, debiendo tributar también al tipo marginal del Impuesto. Ello tiene su parte positiva y negativa: tras el aumento del tipo impositivo, la tributación es inferior que lo que se paga por las Rentas del Ahorro siendo, como mínimo, el 21 por ciento de los beneficios, siempre que no superen los 6.000 euros. Ahora bien, debemos tener en cuenta que el porcentaje de la Base del Ahorro se tributa sobre los beneficios mientras que el tipo marginal (que es el que se aplica para la Base General, en la que se encuentran englobadas las Rentas que provienen del Rescate de los Planes de Pensiones) es sobre el total del rendimiento percibido, el cual también incluye el dinero que se ha ido depositando a lo largo de todos los años en que el Plan ha mantenido su vigencia.

Rescate en Forma de Capital.

Años atrás, las diferencias en función de qué forma se recuperase el Plan y, por ende, cómo fuera su reembolso, eran notorias. No obstante, en la actualidad todas tienen el mismo tratamiento aunque sí que se han mantenido las ventajas para las cantidades aportadas con anterioridad a la Reforma Fiscal de 2007. Abundando en esta cuestión, las prestaciones en forma de Capital se encuentran sujetas a una reducción del 40 por ciento a aquella parte de las prestaciones que se encuentran ligadas a aportaciones efectuadas antes de 2007, siempre y cuando hayan transcurrido más de dos años desde la misma. En este caso, la prestación tendrá la consideración de Rendimiento del Trabajo.

A la hora de rescatar el Plan de Pensiones en Forma de Capital, nuestra Base Imponible habitual en la que reflejábamos los rendimientos anuales se verá aumentada con la consignación de todo el Plan de Pensiones. Ello implica que nos podemos encontrar con el supuesto de traspasar los límites del tramo en el que nos encontrábamos para tributar y tengamos que hacerlo a un porcentaje más elevado. También debemos tomar en consideración que desde 2015 las restricciones han aumentado. La última Reforma Fiscal terminó de lleno con la exención del 40 por ciento sobre las sumas invertidas con anterioridad al 2007 de forma que, aquellas personas que se jubilaron entre los años 2009 y 2014, dispondrán de ocho años a contar desde el momento en que dejen de ser trabajadores en activo para poder aplicar la reducción en el momento en que opten por rescatar su Plan de Pensiones. Por su parte, aquellos que se jubilaron antes de 2008, dispondrán hasta el 31 de diciembre de este año para aplicar dicha ventaja o, en caso de no hacerlo, la perderán.

Debemos tener en cuenta que las prestaciones en Forma de Renta no se encuentran sujetas a ningún tipo de deducción. No obstante, sí que existe la obligación a la correspondiente retención fiscal como Renta del Trabajo que es considerada, la cual variará en función de los ingresos de cada contribuyente.

En la práctica, la recuperación de todo el capital del Plan de Pensiones bajo la segunda modalidad que hemos expuesto puede hacer que nuestro tipo marginal se dispare, pudiendo alcanzar el 52 por ciento de tipo de gravamen, lo que supondría que el año de nuestra jubilación, si procediéramos a su rescate, acabáramos pagando muchísimos impuestos.

 

 

 

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