Fíjate metas y cúmplelas

Tras las vacaciones de verano comenzamos un nuevo ciclo, como un nuevo curso académico que se parece al inicio de cada año. Es el momento de establecer metas, de ilusionarnos y de comenzar a dar pasos hacia nuestros sueños.

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Empezar a ir al gimnasio, hacer una dieta sana y adelgazar, comenzar un proyecto emprendedor, captar más clientes, pueden ser algunos ejemplos de metas. Con las energías renovadas tras el verano es el momento de plantearse nuevas metas. Te contamos cómo hacerlo y cómo deben ser tus metas.

¿Cómo debe ser una meta?

Una meta no puede ser muy genérica como “deseo la paz en el mundo” sino que tiene que ser algo mucho más personal y que suponga un beneficio para nosotros mismos. No está mal, por una vez, pensar en uno mismo.

Una meta debe ser positiva, medible y posible. Es decir, si deseo comenzar a emprender, deberé marcar las tareas a realizar, las fechas en las que tendré que haber cumplido algunos hitos, y la forma en la que voy a medir los avances que realice.

La meta que te propongas debe estar, además, alineada con tu filosofía de vida. Es decir, lo que te propongas debe respetar la siguiente pregunta: ¿En qué me quiero convertir? De esa forma lograrás una coherencia entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces. Si cada día tomas decisiones basadas en tu filosofía de vida, te acercarás más a tu meta.

Pierde el miedo a cumplir tus metas

Uno de los mayores obstáculos a la hora de cumplir metas son nuestros miedos. Tememos fracasar porque nos han enseñado a temer al fracaso, pero el aprendizaje que nos proporciona el camino recorrido es un triunfo en sí mismo.

Por eso, ha llegado el momento de plantearte un proyecto emprendedor y ponerte a ello. Ten en cuenta además que cuando otras personas te dicen cosas como “estás loco”, “ten cuidado” o “no va a salir bien”, se manifiestan sus miedos, que no son tuyos.

Piensa en positivo

A lo largo del día, si te fijas en las cosas que piensas sobre ti mismo, te darás cuenta de que muchas cosas son bastante negativas. Ese pensamiento hay que desterrarlo sobre todo a la hora de plantearse metas. Una meta no puede ser “No voy a volver a fumar”, sino “Voy a dejar de fumar el día….”

No abandones ante el fracaso

Si decidimos que nuestra meta es ir al gimnasio y un día no vamos, no pasa nada, no hay que abandonar. Lo mismo ocurre con un proyecto emprendedor. No podemos olvidar que emprender es muy difícil, requiere un esfuerzo enorme y nos tendremos que enfrentar a multitud de obstáculos día a día. Pero esos obstáculos no deben paralizarnos sino alentarnos a continuar.

Aprende a segmentar tus metas

Puede haber metas que sean más a largo plazo, otras que sean anuales, mensuales, semanales o diarias. Es decir, cada meta se puede segmentar en pequeños hitos que nos irán acercando hacia la meta final.

 

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