España fracasa a la hora de exportar sus franquicias

Aunque Zara o Mango son dos muestras de que se puede, otras empresas no les salen las cuentas cuando llevan su negocio al extranjero.

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Parece que la franquicia española fracasa al querer exportar las marcas españolas más populares. A excepción de marcas como Zara, Mango o Llao Llao, que actualmente exportan exitosamente, los modelos españoles no suelen tener éxito en otros mercados con diferentes gustos.

Día ha tenido problemas en Turquía y China, además de conflictos con sus franquiciados en Brasil y Argentina. Lizarrán o Tagliatella sufrieron un tropiezo en Francia y 100 Montaditos ha tenido que frenar de manera brusca su expansión por Estados Unidos al tener que cerrar una buena parte de sus tiendas.

Los especialistas dicen que las marcas españolas tienen mucha ambición y suelen confiar en una rápida internacionalización, lo que hace que minusvaloren los riesgos que entraña saltar a otros mercados. Se podría decir que existe una mala planificación en cuanto a la selección del mercado, se improvisa.

Costes en el transporte

Muchas franquicias cometen un error, dependen de un producto que se transporta desde España para poder venderlo en los países donde se quieren expandir. En la Unión Europea el proceso es más sencillo, pero fuera de él, los costes en cuanto a aduanas o permisos hacen que el producto sea más caro y poco competitivo en la mayoría de los casos.

En Usa, 100 Montaditos, llegó al mercado con un gran plan de expansión y grandes perspectivas. Hace más de un año a la cadena no le quedó otra que aplicar el “Chapter 11” que es equivalente a la suspensión de pagos en nuestro país para poder afrontar la reestructuración del negocio.

El mercado en Estados Unidos es bastante más competido y exigente que en España, lo que hace que el éxito en nuestro país no sea garantía de éxito en otros países, sobre todo cuando muchas franquicias españolas llegan al extranjero con planes en muchos de los casos sobredimensionados.

Costes infravalorados

Cuando se exporta un modelo de negocio, una de las prácticas que suelen tener las marcas es infravalorar los costes de las instalaciones y de los operativos fuera de nuestro país. Este caso es el que tuvo La Tagliatella que procedió a cerrar operaciones en Usa, China, India y que solo tiene una pequeña participación en Francia y Alemania.

Se subestiman costes de personal que, en Francia, incluyendo los gastos de Seguridad Social llegan a ser entre un 35% y un 45% por ciento más altos que en España.

Un caso específico: DIA (Distribuidora Internacional de Alimentación SA)

Existen muchas quejas por la falta de rentabilidad de muchos de sus franquiciados, la cadena ha tropezado fuera de nuestras fronteras con un inconveniente que no se había previsto, un franquiciado se puede considerar empleado en Francia o Argentina, por lo que ha empresa ha tenido que hacer frente a indemnización que no estaban previstas.

En septiembre del pasado año, un juzgado de Ruan (Francia) llegó a condenar a indemnizar a DIA con cerca de 8.000 euros a un franquiciado, además de otros pagos y conceptos, ya que su figura se considera la misma que la de un trabajador. Todos estos problemas han descendido en nuestro país vecino desde que DIA vendió las tiendas a Carrefour de manera notable.

Parece que las ganas por abrir mercado por parte de los españoles no son equivalentes a la conveniente tarea de tantear antes el lugar donde queremos aterrizar, tanto en materia legal y laboral como en las propias costumbres de cada país. A pesar de que vivimos en un mundo globalizado, no deberíamos olvidar que cada nación tiene su propia cultura empresarial y debemos empaparnos de ella antes de emprender una aventura

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