Los datos de desempleo, exportaciones y confianza de los consumidores sugieren la posibilidad de un cambio de tendencia

España empieza a vislumbrar la senda de la recuperación

Las cifras de paro aumentando por miles cada mes, recesión económica, la prima de riesgo en niveles por encima de los 600 puntos. Era el panorama que se vivía en España a principios de este mismo año, cuando cada indicador publicado parecía peor que el anterior y sonaban amenazas abiertas de rescate de las cuentas públicas.

España empieza a vislumbrar la senda de la recuperaciónUn hombre pasa por delante de un cartel publicitario en Grecia. /EFE
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Dentro de la situación de crisis que vive España desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, los indicadores económicos empiezan a repuntar, aunque después de los duros tiempos vividos los economistas son muy prudentes a la hora de lanzar las campanas al vuelo y augurar el fin de la crisis en España.

Este agosto cerró como el sexto mes consecutivo de reducción del número de desempleados inscritos en las listas de los servicios públicos de empleo. El dato de agosto recoge una levísima caída del paro, de solo 31 personas. Aún con ello, se trata de la primera bajada del desempleo en un mes de agosto desde 2000. Con todo, siguen planeando algunas dudas porque se mantienen la destrucción de empleo.

En la misma línea, la confianza del consumidor vuelve a crecer en agosto, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este indicador aumenta en 5,3 puntos y pasa de 63,3 a 68,6 puntos. Durante el mes de julio ya se produjo un cambio radical en el sentimiento de los consumidores, ya que el índice prácticamente se duplicó respecto de julio de 2012 al pasar de 37,6 a 63,3 puntos.

El PIB español cerró el segundo trimestre con una caída de solo un 0,1% debido al aumento de la demanda interna y al incremento de las exportaciones, después de trimestres de profunda recesión. De hecho, la balanza por cuenta corriente cerró con superávit por primera vez desde 1997 gracias al aumento de las ventas al exterior, una de las batallas perdidas de la economía española durante los años de bonanza económica.

Todo ello sucede ayudado por un entorno internacional más favorable. El PIB de la zona euro acabó el segundo trimestre con un crecimiento de tres décimas y el G7 prevé que los países que lo integran, las siete economías más poderosas del mundo, entreguen datos del segundo trimestre de 2013 con crecimientos del 2,5%, ayudados por la pujanza de las economías de Estados Unidos y Japón.

Estas condiciones menos dramáticas de la economía española se reflejan en el cambio de percepción por parte de los mercados. La prima de riesgo española se ha estabilizado alrededor de los 250 puntos básicos respecto del bono alemán, lejos de los máximos por encima de los 600 puntos que llegaron a amenazar con un rescate de España a principios de este año. Todo ello, además, se ha sustanciado en una mejora de las condiciones para la financiación de las grandes empresas españolas, que habían visto prácticamente cerrados los mercados de capitales durante los peores momentos vividos en los últimos trimestres.