¿Es posible cambiar la distribución de las jornadas laborales?

Pasar todo el día en la oficina no es lo que deseamos. Comenzar la jornada laboral temprano, sabiendo que queda un largo día por delante, es de todo menos motivador. Por ello, cada cierto tiempo, nos preguntamos ¿es posible modificar la jornada laboral?

¿Es posible cambiar la distribución de las jornadas laborales?¿Es posible cambiar la distribución de las jornadas laborales?
  • linkedin
  • google+

Si pensamos en salir antes del trabajo, con tiempo suficiente para atender a familia, amigos, recados o aficiones, el talante nos cambia. Acudir a la oficina sintiendo que vamos a estar en ella presos todo el día no nos convierte en los empleados más felices y motivados, precisamente.

Sí, cuando nos imaginamos un horario laboral que nos permita conciliar y disfrutar de la vida más allá del trabajo, somos más felices, y está comprobado que con ello, las empresas también, porque somos mucho más productivos, y ellas además, consiguen reducir bastantes gastos.

Poco a poco el debate entorno a este tema crece, las empresas van siendo conscientes de los beneficios de modificar los hábitos laborales españoles en cuanto a horarios y jornadas, y se van observando pequeños cambios.

La mayoría de trabajadores estamos esperando que los buenos resultados de esos cambios se vean reflejados en decisiones nuevas de aquellas compañías que aún no han optado por aplicar nuevos horarios.

Si por algo se caracteriza la jornada laboral “tipo” en España es por contar con demasiados tiempos muertos a lo largo del día que, además de retener a los empleados en sus puestos de trabajo, hacen que la productividad baje y aumentan las posibilidades de que se produzca un accidente laboral. La mayor parte de éstos se da tras la hora de comer, a principios de la tarde.

Por ello, la idea de establecer una jornada continuada, en la que los empleados estén en sus puestos temprano, destinen solo media hora a la comida y salgan a una hora razonable para poder conciliar, debería ser contemplada por muchas compañías.

Establecer horarios de jornada intensiva es otra opción, y en grandes compañías como Iberdrola, los resultados de adoptar este tipo de horarios han sido realmente buenos. Fue en 2007 cuando se decidieron a probar con la jornada continuada, y desde que adoptaron esta medida, su productividad ha aumentado en 500.000 horas anuales.

Y es que cuando los empleados están a gusto en su trabajo, y en parte que esto suceda pasa por un horario laboral que les permita ser felices fuera de él, se comprometen más con la empresa y con sus objetivos.

 

 

Reducir horarios o readaptarlos, eliminando tiempos muertos y permitiendo la conciliación, reduce también el absentismo laboral y el índice de accidentalidad en las empresas. Iberdrola vio, como tras los primeros cinco años con sus nuevos horarios laborales, el absentismo bajó un 10% y los accidentes hasta en un 60%.

Iberdrola no es la primera ni la única en adoptar estas medidas, otras grandes compañías como Ono y muchísimas Pymes han apostado también por horarios flexibles y que permiten la conciliación, beneficiándose de sus buenos resultados. Pero, vayamos más allá, ¿qué tal trabajar solo cuatro días a la semana?

Según el experto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Messenger, trabajar cuatro días a la semana es la manera ideal para crear una sociedad más feliz y saludable. Los motivos por los que recomienda esta medida los ha ido recopilando durante horas y horas de estudio de los horarios laborales desde que forma parte de la OIT, y es que es mucho mejor reducir horarios, porque además de fomentar una sociedad mucho más saludable y feliz hay que tener en cuenta que:

> Trabajar en exceso daña la salud. Entre los trastornos más comunes que el exceso de trabajo provoca se encuentran el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales y de trastornos reproductivos, además de graves problemas mentales e incluso la muerte.

> Cuanto menor sea el horario de trabajo y la semana laboral, mayor será la felicidad. Las largas jornadas de trabajo generan más estrés y ansiedad en el hogar, y acaban generando conflictos entre la vida personal y la laboral.

> Mejor reducir horarios que tener que despedir empleados. Las personas son más productivas cuando trabajan menos, y en épocas de crisis, la reducción de horarios ayuda a ahorrar en gastos, sin tener que despedir empleados que pueden resultar muy productivos.

> Menos trabajo, más productividad. Las semanas más cortas motivan a los trabajadores, disminuyen el absentismo, reducen el riesgo de errores y accidentes y combaten el cambio de empleo. Vamos que son tan buenas para los empleados como para las empresas.

Estados Unidos va dando pasos hacia la semana laboral de cuatro días, y en países como Reino Unido y Holanda es bastante habitual entre empresas de diferentes sectores. En Alemania, desde el comienzo de la crisis económica, sus políticas han ido encaminadas a incentivar a las empresas para reducir horas de trabajo en lugar de despedir empleados, por ejemplo. Pero el modelo cuenta también con detractores, y es que se trata de un debate sobre una cuestión que abarca muchos frentes: económico, ambiental, social, psicológico, sanitario y el de la productividad laboral.

 

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.