Errores a evitar al alquilar una oficina

Nuestra empresa está creciendo y, o bien, necesitamos dar una imagen más profesional y dejar de trabajar desde casa, o bien, la oficina que ocupamos se nos queda pequeña. Ha llegado el momento de cambiar de lugar de trabajo y alquilar una oficina nueva.

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El alquiler de una vivienda, una oficina o un local, están a la orden del día y, sin embargo, es preciso actuar con cautela y tener en cuenta una serie de errores a evitar que pueden suponer un problema en el futuro.

Alquilar sin cotejar la titularidad

Lo primero que debemos hacer antes de alquilar una oficina es cotejar quién es el propietario. Muchas veces ocurre que hablamos con una persona que gestiona el alquiler, pero no decide porque es un gestor, un abogado o un intermediario de la operación inmobiliaria que asesora al propietario.

Para saber quién es el propietario podemos acudir al Registro de la Propiedad y solicitar una nota simple en la que constará el propietario, la descripción de la finca y las cargas. La nota simple también es posible pedirla por internet en la web del registro www.registradores.org.

No comprobar la licencia

Un inmueble que antes se haya utilizado como oficina, no quiere decir que tenga licencia para ejercer esa actividad. Para evitar alquilar un inmueble que no podamos destinar a oficina es preciso acudir al Ayuntamiento que corresponda y solicitar información por escrito (cédula urbanística etc.) sobre si es posible obtener una licencia para la actividad de oficina según la normativa urbanística aplicable. Por otra parte, instalar una oficina sin licencia puede acarrear la imposición de sanciones.

No visitar con un técnico

Antes de alquiler una oficina es preciso visitarla varias veces para estar seguros que cumple con nuestros requisitos y que cubre nuestras necesidades. En una de esas visitas, debería acompañarnos un técnico que coteje el estado de la oficina, las reformas que sea necesario hacer y sobre todo si el inmueble es apto para desarrollar la actividad de oficina.

Firmar el contrato sin leerlo bien

Aunque parece obvio no lo es tanto. El contrato que vayamos a firmar debe contener todos los pactos que hayamos alcanzado con el propietario y por eso deberemos leerlo detenidamente antes de firmar. Una vez que lo hayas cotejado, las dos partes deben firmar en todas las hojas del contrato y en los dos originales.

No buscar asesoramiento si tenemos dudas

Por ahorrar un poco de dinero es habitual que no busquemos asesoramiento jurídico especializado que pueda solventar las dudas que tengamos sobre el contrato o sobre la aplicación de la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Lo más aconsejable es acudir a un abogado especializado en temas inmobiliarios para que te oriente en cuanto a los pactos que más favorezcan tus intereses y te ayude en la negociación, actuando como interlocutor y revisando el contrato.

No documentar las obras a realizar

Es bastante habitual que se alquile una oficina en la que haya que realizar obras de adaptación a la actividad a desarrollar. En estos casos, es preciso documentar con detalle las obras a realizar por el inquilino, la autorización expresa del arrendador y adjuntar planos de cómo va a quedar la distribución.

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